El barullo tras el enfrentamiento entre una representante popular y un socialista propició el equívoco El Congreso devolvió ayer al Gobierno su reforma de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial por un error de voto de los diputados del PP. Treinta pulsaron «sí» y 24 se abstuvieron. El equívoco tuvo su origen en el barullo que invadió el hemiciclo tras un enfrentamiento entre populares y socialistas, que impidió que buena parte de los primeros entendiesen lo que iban a votar. El Gobierno aprobó ayer el texto de reforma de la Ley de Tráfico para presentarlo hoy mismo, según anunció el ministro del Interior Mariano Rajoy, en el Congreso.
08 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Por 122 votos a favor, 119 en contra y 39 abstenciones, la reforma de la Ley de Tráfico fue rechazada. El resultado fue seguido de aplausos desde los escaños del PSOE y de sorpresa en los del PP. Poco antes, la diputada del PP Ana Tormes calificó de «despropósito» el rechazo socialista a la reforma. El portavoz de PSOE en Interior, Victorino Mayoral, le respondió que el PP pretendía que su grupo hiciera «una oposición de colegio de monjas». Los gritos de «machista» y «fascista» de los populares se opusieron a los intentos de la presidenta de la Cámara, Luisa Fernanda Rudí, de calmar los ánimos. Antes de que Mayoral abandonara la tribuna, Rudí le pidió que clarificase su «exceso retórico», por lo que retiró lo dicho y pidió disculpas al PP. Tormes insistió en que la opinión de Mayoral «dice mucho de la postura de fondo de su señoría y de su grupo». Pese a los intentos del portavoz socialista, Jesús Caldera, que pedía una explicación al PP, Rudí lo impidió. Caldera, que denunció «falta de objetividad» de la presidenta, opinó que si los diputados del PP estaban distraídos «es cosa de ellos», y si se han equivocado «es que son torpes», y afirmó que el Consejo de Ministros tendrá que aprobar un nuevo texto.