El Partido Socialista propuso ayer una fórmula intermedia para superar el enfrentamiento entre los gobiernos central y vasco por el concierto económico y la participación de las comunidades en las decisiones de la Unión Europea. El PSOE considera factible que las autonomías formen parte de la delegación estatal ante la UE cuando se debatan asuntos de competencia autonómica. Esta fórmula que el portavoz socialista, Jesús Caldera, calificó de «intermedia y razonable» permitiría a las comunidades tener representación en Europa, aunque «la única que decide», según el PSOE, es la delegación nacional. Los socialistas consideran que su proposición «abierta y flexible» se ajusta a la legalidad porque no supone una presencia «única y directa» del Ejecutivo vasco en Europa, algo que a su juicio, sería inconstitucional. Aunque Caldera repartió culpas entre los gobiernos central y vasco por «jugar políticamente» con el concierto económico, dejó claro que el PSOE no comparte la decisión del lendakari Ibarretxe de no pagar la cifra de cupo que le exige el Gobierno. «Una cosa es discrepar y otra el incumplimiento de las leyes», afirmó. El PSOE considera que tanto el Gobierno de Aznar como el de Ibarretxe han cometido «errores serios» en la negociación sobre el cupo, por lo que instó a ambas administraciones a abandonar los «maximalismos» para llegar a un acuerdo. Jauregui, más duro Parecidas críticas hizo el recién elegido presidente de la comisión gestora del PSE, Ramón Jauregui, aunque se mostró mucho más duro con Ibarretxe. El dirigente socialista tachó de «ilegal, injusta, disparate político y auténtico torpedo al sistema institucional del país» la decisión del lendakari de no abonar el cupo fijado por el Gobierno central.