El congreso del PP dará forma al «testamento político» de Aznar y sentará las bases para abordar su sucesión José María Aznar pretende dejar sentados este fin de semana los cimientos del futuro del PP, un partido que prácticamente ha moldeado en solitario tras recibir en 1990 la herencia de su fundador: Manuel Fraga Iribarne. El XIV Congreso Nacional del PP no sólo servirá para dar forma definitiva al corpus ideológico del partido y dar paso a las nuevas generaciones de dirigentes, sino que supondrá el arranque del «postaznarismo», un período político lleno a partes iguales de esperanza e incertidumbre para el PP.
21 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El resultado no lo discute nadie porque el hiperliderazgo de Aznar anula el debate, pero los pequeños detalles permitirán adivinar por dónde va el futuro del PP. Aznar no quiere que sea el congreso del relevo. Tiene dos motivos para ello. Por una parte, huye a toda costa de una sucesión al estilo Felipe González, organizada mal y rápido en un congreso de tres días con los resultados conocidos. Él quiere marcar los tiempos del postaznarismo y los de su destino político. De otro lado, el corpus ideológico que emane del congreso será su testamento político y, posiblemente, el primer documento en el que se fijen de manera coherente las bases ideológicas de un partido de centro derecha en España. España como nación unitaria Las tres ponencias resumen la visión de España del presidente del Gobierno. El patriotismo constitucional del siglo XXI, El Estado en el siglo XXI. Las nuevas responsabilidades y Hacia la sociedad del pleno empleo y de las oportunidades. Es decir, defensa de España como nación unitaria, reivindicación sin reforma alguna de la Constitución y liberalización al máximo de la economía para crear empleo. La estrella, sin duda, será la del patriotismo constitucional defendida, no casualmente, por el catalán Josep Piqué y la vasca María San Gil. No habrá sorpresas y se defenderá «el orgullo de ser español», una versión muy básica del concepto desarrolado por el filosofo alemán Jürgen Habermas. Aznar, en hábil movimiento, se ha adelantado a las críticas de «patrioterismo español» ofreciendo entrar en el Gobierno a los nacionalistas de CiU. Algo más de debate, no mucho, puede haber sobre el modelo de Estado. El PP de Galicia se ha desmarcado de la tesis oficial y se presenta al congreso con un texto que no descarta cambiar la Constitución para reformar el Senado. No es previsible que prospere. Aunque Aznar no quiera, se debatirá sobre su sucesión gracias a Francisco Álvarez Cascos, que ha decidido quemar sus naves en un último intento de perpetuar al líder y de garantizar un espacio político a quienes, como él, ven cercano el camino de salida. Sus tesis tienen además mucho de resquemor contra Arenas y Acebes, por quienes se considera injustamente tratado.