El presidente de la gestora del PSE, Ramón Jáuregui, se refirió ayer el encierro de ocho cargos públicos de Batasuna en la parroquia del Buen Pastor de Vitoria y sostuvo que el papel de la Iglesia vasca «no se puede calificar en función de unos cuantos curas». Sin embargo, reconoció que ha tenido actitudes «censurables» en cuanto a la violencia, como pecar de una actitud «poco afectiva y caritativa» con las víctimas, y que «ha sido ambigua o ha pretendido ser equidistante entre Estado y violencia». Además «ha tenido mayoritariamente una inclinación ideológica nacionalista, olvidando que una gran parte de la comunidad cristiana no lo es». Jáuregui reconoció que, tras la sustitución de Setién por Uriarte en el obispado de San Sebastián, se aprecia un discurso nítido contra la violencia, pero ello no quiere decir que se haya superado totalmente esa ambigüedad, «porque la Iglesia vasca tiene curas, igual que tiene maestros el sistema educativo». Para Jaime Mayor Oreja, por su parte, actos como los de la parroquia de Vitoria hacen un «flaco servicio» a la Iglesia. Los electos de Batasuna, que protestan por la ilegalización de Segi, intentaron ayer encerrarse en las Juntas Generales de Álava, pero los miñones (agentes de la policía foral) les impidieron el paso. Por la noche volvieron a pernoctar en la iglesia del Buen Pastor.