Durante las fiestas de Parla, los hermanos Quijano presentan su último disco, «La taberna del buda», en el polideportivo de la localidad
12 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Si La Flaca encumbró a lo más alto a Jarabe de Palo, otra femme fatale llamada Lola, «que más que historia tiene un poema...», es la culpable de que los hermanos Quijano -Manolo, Óscar y Raúl- se dieran a conocer y alcanzasen la reputación internacional de que ahora gozan. Desde esa canción, presentación de su segundo álbum, La extraoridnaria paradoja del sonido Quijano, se vieron sumergidos en una espiral de conciertos, colaboraciones con artistas ilustres e interminables recogidas de premios. El todopoderoso -musicalmente hablando- Emilio Stefan ha llegado a decir que «si había un grupo que tuviera todas las características para poder llevar el rock español a todas partes del mundo, ese es Café Quijano». Puede que Café Quijano, publicado en 1989, entrase de puntillas en el panorama musical. Eran otros tiempos, porque hoy todo el personal conoce su ritmo sabrosón de raíces latinas siempre aderezado con historias que enganchan al instante. Qué se puede decir del look de estos leoneses. Sus impecables atuendos, con reminiscencias de la mafia italiana, les lleva a gastarse «unos euros» en abrigos de piel que a menudo desaparecen en las actuaciones. Casi medio millón de discos después, están preparados para el asalto definitivo al mercado internacional con La taberna del buda. En él han logrado un sonido mucho más depurado manteniendo el buen rollito entre el estilo caribeño y el rock de nuestro país. Seguro que el Polideportivo de Parla vibrará esta noche a las 22.00 h con algunas de las canciones que integran el disco: Nada de nada o De piratas.