El fondo sur del hemiciclo

ESPAÑA

Insultos, pataleos e interrupciones son muy habituales en el Parlamento español, por veces más cerca del «fondo sur» de un estadio que de la excelsa tradición oradora de Manuel Azaña

07 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

La socialista Cunillera siempre está dispuesta a expresar en voz alta sus opiniones, incluso a insultar, cuando no le toca y desde su escañoEl popular Martínez-Pujalte, un especialista en golpear el pupitre, fue apercibido por Rudi tras gritar «¡qué morro!» a Zapatero Mandar «a la mierda» a los diputados del PP mientras se está en el uso de la palabra, como hizo José Antonio Labordeta, es algo que no tiene precedentes. Pero descalificar, meter bulla, gritar, patalear e interrumpir desde el escaño es moneda corriente en el Congreso. Hay incluso diputados que se distinguen por participar en casi todas las broncas. «El espectáculo es el de vuestro presidente», «No me extraña que con ese jefe haya esa banda», «Hilillos, hilillos, todo hilillos», «El Gobierno se deteriora solo». Estas frases son una muestra de las que profirió el pasado martes desde su escaño Teresa Cunillera i Mestres durante la intervención en el pleno de Mariano Rajoy.Dentro de las filas socialistas es, sin duda, la diputada más llamada al orden por Luisa Fernanda Rudi, ya que siempre está dispuesta a expresar en voz alta sus opiniones, incluso a insultar, cuando no le toca y desde su escaño. Sus inconfundibles apellidos aparecen con frecuencia en los diarios de sesiones, en negrita, debido a sus comentarios y gritos. «Mentiroso» Cuando Ignasi Guardans, de CiU, argumentaba el pasado mes de noviembre contra la pretensión del PSOE de reabrir la comisión de investigación del fraude del lino, Cunillera le llamó «mentiroso» y preguntó en voz alta «¿cuánto os ha costado?», en referencia al precio del apoyo catalán al PP. Desde la tribuna, el diputado popular Jaime Ignacio del Burgo dijo haberla escuchado decir «¿cuánto le habéis pagado?» y aseguró que «no es digna de estar en el hemiciclo». Cunillera acusó a Rudi de dejar que la insultara. En el Grupo Popular destacan algunos diputados muy activos en cuanto al abucheo, el pataleo o la descalificación. Vicente Martínez-Pujalte es un auténtico especialista en golpear su pupitre para expresar sus discrepancias, incluso cuanto tiene el brazo en cabestrillo, como ocurrió en el pleno del miércoles. Ese día fue apercibido por Luisa Fernanda Rudi por gritar «¡qué morro!» cuando hablaba Rodríguez Zapatero. Pero un día antes ya se había hecho notar cuando exclamó: «El señor Caldera se ha puesto rojo otra vez». Antes, junto a su compañero de partido Juan Manuel Albendea, otro de los parlamentarios díscolos, había manifestado un «No a Caldera».Pero basta repasar las actas de las sesiones para concluir que Ignacio Gil Lázaro es el «diputado bronquista» por excelencia del PP. Otros parlamentarios que se hacen notar son Teófilo de Luis y Rafael Hernando. En el Grupo Socialista nadie iguala a Cunillera, pero José Blanco, Carme Chacón o Luis Yáñez son dados a no callarse. Los socialistas se quejan de los insultos que sufre Zapatero, al que se ha llamado «cabrón» desde la bancada popular. Pero la invectiva no es patrimonio de un bando. Al presidente Aznar le calificaron hace poco de «tramposo» y a Llamazares de «Stalin», mientras tenían el uso de la palabra. «Salvaje» y «delincuente» fueron los epítetos que recibió Rato cuando dijo que Maragall estaba dando cobertura a grupos proetarras. Una vez más, Cunillera entró en acción: «Esto no se puede consentir. Lo tiene que retirar», dijo en medio de la trifulca. Y luego añadió: «Hemos de aguantar al vicepresidente mascando chicle y diciendo mentiras». Incluso los ministros responden a veces con cajas destempladas. El miércoles Michavila explotó y espetó a Aymerich: «Es una estupidez lo que acaba usted decir». El diputado del BNG le había recomendado que practicara deportes de poco riesgo como la caza al verle aparecer con un collarín.