Pide la Administración única y abrir las puertas a la Corona de Aragón La consulta se efectuaría antes del primer trimestre del 2005, según el candidato socialista
10 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.El líder del PSC, Pasqual Maragall, propuso ayer en Barcelona que antes del primer trimestre del año 2005 se convoque un referéndum en Cataluña para que los catalanes puedan sancionar el nuevo Estatuto de Autonomía y permitir así que el Congreso de los Diputados lo pueda aprobar definitivamente antes del año 2008. El candidato socialista a la presidencia de la Generalitat hizo este anuncio durante una conferencia que ha pronunciado en el Colegio de Abogados de la Ciudad Condal, donde también que el grupo del PSC-CpC ya dispone del borrador con sus bases para el nuevo Estatut de Cataluña, que podrían presentar dentro de una o dos semanas en la ponencia parlamentaria que se creará a tal efecto -antes de la presentación oficial que Artur Mas tiene previsto para el nuevo Estatut de CiU el 6 de abril en el Palau Sant Jordi-.En este borrador se propone que Cataluña participe «activamente» en la configuración de la «España plural», limitar los mandatos del presidente catalán, fijar una nueva ordenación territorial, colaborar con las autonomías de la antigua Corona de Aragón, avanzar hacia la administración única, reclamar una financiación en la que se pague por la renta y se reciba en función de la población, así como reconocer las diversas formas de familia sobre la base de la libertad de orientación sexual. Más allá de eslóganes El líder socialista explicó que a través de esa ponencia del Parlament se debería llegar a un acuerdo de mínimos esta legislatura y planteó convertir la campaña electoral en un debate sobre el contenido de la reforma del Estatut «más allá de esloganes». Según Maragall, su compromiso para impulsar el nuevo Estatut es la muestra de que existe una nueva forma de gobernar basado en un catalanismo de «proyecto compartido» que va más allá de «substrato identitario» y donde las relaciones con Madrid «no sean fruto de una negociación bilateral sino de la aportación de Cataluña a la evolución del Estado».