CiU abre la puerta a un pacto con el PSOE tras las elecciones del 2004

R. Gorriarán MADRID

ESPAÑA

Los nacionalistas no apoyarán a la fuerza más votada si no negocia la reforma del Estatuto Mas considera que el autogobierno catalán tiene coincidencias con el plan de Ibarretxe.

08 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

CiU está dispuesta a romper con una regla no escrita desde la transición, la concesión del apoyo de su grupo a la fuerza más votada en las elecciones. Si el PP gana los comicios generales del 2004 y mantiene el rechazo a la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña, los nacionalistas pactarían con el PSOE para que pueda formar Gobierno si este partido se muestra abierto a negociar sobre sus propuesta de autogobierno. «Nos vamos a entender con aquel que esté dispuesto a dialogar con nosotros, sea el partido que sea», advirtió Artur Mas. El dirigente catalán aclaró que en la hipótesis de que los populares ganen las elecciones sin mayoría absoluta, su formación no prestará sus votos para la investidura del candidato de ese partido si no aceptan «negociar a fondo» la modificación del Estatuto. «No se nos puede pedir pactos si no se acepta la reforma», sentenció.Parece muy improbable que en las elecciones del 2004 el PP o el PSOE se alcen con la mayoría absoluta, de acuerdo con los datos que arrojan las encuestas y las percepciones que tienen los propios partidos.Los socialistas recogieron el guante de inmediato y el secretario de Desarrollo Autonómico, Juan Fernando López Aguilar, se mostró dispuesto a negociar la reforma del Estatuto que acuerden las fuerzas políticas catalanas. Puntualizó que de las cuatro propuestas colocadas sobre la mesa, las de CiU, PSC, Esquerra Republicana e Iniciativa per Catalunya, tendrá que surgir una que cuente con un amplio consenso y que será la que debata el Congreso una vez que se apruebe en el Parlamento catalán.El conseller en cap cree que será «muy difícil decir no siempre» a una demanda que cuenta con el apoyo del «60, 70 o 90% de los catalanes». Mas aludió a estos porcentajes porque CiU confía en pactar la reforma estatutaria con otros partidos.El dirigente de la federación catalana, no obstante, criticó la propuesta de Pasqual Maragall, al que consideró «más peligroso para Cataluña que para España», porque «se queda corta». Alabó, en cambio, el plan del lendakari Juan José Ibarretxe para la libre asociación del País Vasco a España, que tiene «cosas en común» con la propuesta de CiU: por ejemplo, «el salto definitivo en autogobierno». La principal diferencia, dijo, es que el Gobierno de Vitoria está dispuesto a celebrar un referéndum sobre el plan de Ibarretxe aunque las Cortes no aprueben la propuesta, mientras que la Generalitat supedita la consulta popular a tener el aval del Parlamento de Madrid.