Tony Leblanc y Alfredo Landa reciben el Premio Casino de Oro en reconocimiento a su carrera
28 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Los homenajes, aunque lleguen tarde siempre son bien recibidos. Alfredo Landa y Tony Leblanc , dos máximas figuras del cine español, recibieron ayer de manos del alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano , el Premio Casino de Oro en reconocimiento a toda una vida dedicada al cine, así como a su estrecha vinculación con la ciudad de Madrid. Aunque con dos Goyas en su haber y una carrera cuajada de éxitos a sus espaldas, Alfredo Landa se emocionó al recoger este galardón que dedicó a la ciudad: «Llegué aquí en 1958 cargado de ilusiones y con ganas de ser algo, y Madrid me acogió como si fuera mi madre», comentó. El propio alcalde afirmó que el veterano intérprete es «un navarro afincado aquí que ha dado siempre pruebas de amor por la ciudad». Seguidamente, quiso destacar su trabajo en El crak, película de José Luis Garc i, por ser la que mejor refleja la atmósfera madrileñ a. Castizo de pura cepa y con éxitos similares, Tony Leblanc dedicó el premio a Santiago Segur a. «A él le debo la resurrección como actor de cine, que me ha conducido hasta la televisión hasta que Dios quiera», agregó . ?A todos aquellos a los que el amor les cogió a destiempo, a contratiempo, a ráfagas...». Con esta dedicatoria, José María Plaza desvela, nada más cruzar la frontera que conforma la portada, todo el universo de La espera (Editorial Algaida), su primera novela de adultos. Escrita «con la intención de emocionar y trastocar al lector», según desveló el autor durante la presentación, narra la historia de Lucía, una chica que se incorpora al mundo laboral. El inicio de esta nueva etapa coincide con el de su gran amor: uno de los jefes -casado y con dos hijos- con el que iniciará una tormentosa relación de la que no sabrá salir. «Plantea la contradicción de las mujeres que han vivido la revolución sexual pero siguen sumetidas a los patrones afectivos tradicionales», afirmó José Antonio Marina , que participó en el acto junto a la actriz Mar Reguera . Para el pensador, La espera tiene un cariz preventivo sobre lo que podría ocurrir si el amor se convierte en una auténtica adicción, algo obsesivo. También señaló que haría falta una «educación emocional» para que el mundo fuera mejor. Por su parte, Plaza explicó su intención de reflejar en esta historia de tintes reales la desigualdad del amor: «Cuando una mujer se enamora, el amor es todo para ella, mientras que cuando se enamora un hombre, el amor es una parte de lo demás». ».