En su última sesión de control parlamentario, Jordi Pujol calificó de «inútiles» a Pasqual Maragall y a los miembros del PSC por no haber podido ganarle en las urnas en 23 años.
25 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Pujol se despidió del Parlamento catalán rodeado de bebés. Coincidiendo con la aprobación de la nueva Ley de las Familias, varios diputados o diputadas que han sido padres o madres en la última legislatura llevaron a sus hijos a la Cámara, donde gatearon entre los escaños sin tener en cuenta las diferencias de color político de sus progenitores. Pero la que será probablemente la última sesión de control del president -ayer se celebraba el último pleno ordinario antes de las elecciones autonómicas, que tendrán lugar en octubre o noviembre- no fue tan tierna como parece. El presidente del PSC, Pasqual Maragall, acusó a CiU de «vender el Ebro, el Estatuto y el sistema de financiación de Cataluña por doce votos del PP». Maragall descalificó los últimos cuatro años de mandato de CiU. «Pactaron con el PP en el peor momento que lo podían hacer, cuando este partido mostraba su rostro más descarnado», dijo el aspirante socialista a la Generalitat. La respuesta de Pujol no se hizo esperar. Dijo que las opciones no eran muchas -«no se habría conseguido nada si hubiésemos pactado con el PSC», afirmó- y preguntó: «¿Qué es lo que representa hoy en día el PSOE en España? Pues representa un gran ridículo», contestó. Tras asegurar que los socialistas merecen poca credibilidad, Pujol recrudeció sus ataques. «Si nosotros somos tan malos y lo hemos hecho tan mal, ¿por qué han sido incapaces de ganar en 23 años? Seguramente porque son ustedes unos inútiles y sólo tienen un gobierno fantasma», afirmó con rotundidad. Esa expresión de «inútiles» la repitió en varias ocasiones, mientras el presidente del Parlamento, Joan Rigol, intentaba calmar los ánimos de Pujol. El líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, aplacó al jefe del Ejecutivo al señalar que el balance de sus 23 años al frente de la Generalitat «es más positivo que negativo». Aunque también recordó que Cataluña «tiene una financiación insuficiente y el uso del catalán es insatisfactorio». No obstante, el mismo Pujol agradeció el tono conciliador.