EL MERCADO DE LA CORTE
28 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Si a Rodríguez Zapatero hay que culparle del fracaso de la elaboración de las listas de Madrid, como dice Cristina Alberdi, Felipe González tendría que haberse exilado tras el exitoso fichaje de Baltasar Garzón, y, posteriormente el de otro crack, Juan Alberto Belloch, cuyo nombramiento impulsó a nuestro juez más popular a reabrir el caso Gal . Alberdi pide cabezas porque se ha manejado mal la crisis de Madrid: ¿sugiere que Zapatero tenía que haber nombrado consejero de la Comunidad a Tamayo para evitar nuevas elecciones? En defensa propia Personas como Alberdi o Belloch son un lujazo para el PSOE, siempre y cuando, claro, jueguen en campo propio; de otro modo. Que en Madrid no hay trama inmobiliaria, que la traición de Tamayo y Sáez es un problema de familias ya lo dicen la derecha y los tránsfugas; por tanto las declaraciones desde dentro que avalen esta tesis, increíble por lo demás, sólo sirven para desgastar a Ferraz. El PSOE es lo menos parecido a una secta, pero tiene que reaccionar en defensa propia cuando se producen ataques que favorecen al adversario. Caramelo envenenado Si el PP insiste tanto en que los socialistas sigan pegados al frente único contra el PNV será por algo. El olfato político de Génova, excelente a la vista de los resultados, presume que el PSOE puede estar negociando con los nacionalistas vascos para que aplacen su plan soberanista y les ayuden así a ganar las generales del 2004. Rodríguez Zapatero, que ha madurado a golpes durante estos años, es consciente de que los caramelos que le ofrece el PP están envenenados. El Pacto por la Justicia es el ejemplo más elocuente.