Madrid, Madrid, Madrid El cómico gallego convierte el mítico cine Amaya en un nuevo espacio escénico
09 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Moncho Borrajo es uno de esos nostálgicos del teatro. Uno de esos hombres que, además de creer en el embrujo de las tablas, en la verdad interpretativa del medio y en la complicidad que se establece con los espectadores, apuesta de verdad por ello. Con su dinero. El cómico gallego ha transformado el histórico cine Amaya (General Martínez Campos, 9) en una nueva sala y, por si le pareciera insuficiente, la abre hoy con Cosas mías, un montaje de humor producido, dirigido e interpretado por él. Éste ha sido siempre su sueño, una ilusión que ya se quebró en una ocasión (en la década de los ochenta, en Valencia). La capacidad del teatro se ha visto reducida a 832 butacas (200 menos de las que tenía el antiguo cine) para ganarle sitio al escenario, que tiene once metros de ancho por seis de alto. Además, se han construido siete camerinos. La sala estará dedicada a los espectáculos de humor y musicales, un género en ebullición ahora mismo en la capital. Tampoco se quiere olvidar de los niños, a los que pretende dedicar sesiones matutinas para colegios. El estreno de Moncho Borrajo no termina en un espacio escénico y en una obra. También acaba de presentar a su nueva compañía teatral, Teatralmaya, formada por siete jóvenes actores a los que quiere dar oportunidades para «el humor y la comedia», comentó el empresario. Ayer hizo 456 años que Miguel de Cervantes fue bautizado en Alcalá de Henarés. La localidad natal del autor de El Quijote quiso festejar esta fecha a través de una serie de actividades, entre las cuales destacó la lectura pública de este clásico de la literatura, considerado como el nacimiento del género novelístico. Este año -ya es la sexta vez que se celebra la lectura- el encargado de comenzarla fue el rector de la Universidad de Alcalá, Virgilio Zapatero, que no tuvo reparos en afirmar que «no debería haber ni un solo español que no hubiera leído» tan ilustre libro. Después de él, la escritora Rosa Regás, el viceconsejero de las artes, Andrés Ruiz Tarazana, y otros intelectuales, políticos y vecinos continuaron leyendo las aventuras del ingenioso hidalgo. Los actos conmemorativos se completaron, por la tarde, con la entrega de los premios Ciudad de Alcalá, entre cuyos galardonados se contó el lingüista Fernando Lázaro Carreter. Hiperrealismo»» Ya no se sabe si es pintura o fotografía. El hiperrealismo del madrileño César Galicia, uno de los valores punteros de esta corriente artística en nuestro país, alcanza unas cotas tan altas de fidelidad a la realidad que resultan sorprendentes en un cuadro. Hasta el día 11 de enero, las paredes del centro Cultural Conde Duque acogerán 36 obras del artista, que tras 14 años viviendo en Nueva York ha decidido regresar a su ciudad natal para instalar su estudio en Alcobendas. Bajo el expresivo título de Realidad y realismo, la muestra reúne algunos de sus mejores lienzos. Como curiosidad, la única composición en la que aparece la figura humana -el resto de las obras evitan su representación- es El boxeador, una pintura de 1988 que, según Galicia, representa «el retrato de España». El pintor también quiso destacar la pintura Paisaje desde Brooklyn, un óleo sobre tabla que tardó siete años en salir de su pincel.