Sacristán y Botto, juntos

La Voz

ESPAÑA

Madrid, Madrid, Madrid Adolfo Aristaráin reúne a sus actores fetiche en su nueva película, «Roma»

24 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?l realizador Adolfo Aristaráin ha contado con dos de sus actores fetiche, Juan Diego Botto y José Sacristán , para su nuevo proyecto, Roma, una historia tan compleja como la propia vida, que se comenzará a rodar el lunes en Madrid y que posteriormente se trasladará a Buenos Aires y Montevideo. a. «Góñez busca a alguien que pase a limpio sus memorias, y ese alguien acaba ocupando su memoria física», explicó Sacristán, para quien este papel es un «lujo y una responsabilidad». Esa intromisión es culpa del periodista Manuel Cueto, personaje encarnado por Juan Diego Botto, quien debe a Aristaráin gran parte de su consolidación artística al reclamarle para protagonizar Martín Hache. Por vericuetos del destino, Góñez terminará hablando de su madre, Roma. «Mantuvo una relación liberal y buena con su hijo. Al quedar viuda, su única moral es la supervivencia de éste, por lo que le defiende y le da la libertad para elegir su propia vida, el problema es que no llega a ver cumplidas sus expectativas». María Galian a , Ángel Faci o, Nuria Gago , Adolfo Fernánde z completan el reparto de esta película que cuenta con guión de Mario Camus y Kathy Saavedr a. La escritora Toti Martínez de Lezea ha querido rendir homenaje en su octavo libro, La comunera (Editorial Maeva), a María Pacheco, una de las pocas personas de origen aristocrático (era hija del marqués de Mondéjar) que apoyó hasta el final las reivindicaciones de los campesinos de finales del siglo XVI, unas revueltas comuneras que estuvieron a punto de dar al traste con las aspiraciones imperiales de Carlos V. Ambientada en Toledo, la novela recuerda la vida de una mujer, «rebelde y extraordinaria», a la que «la historia oficial apenas le dedica cuatro líneas y casi siempre con comentarios negativos», explica la autora, «que nació en la Alhambra de Granada y murió en el exilio portugués, malviviendo de la caridad del obispo de Braga». María Pacheco fue la mujer de Juan de Padilla, uno de los tres cabecillas de la revuelta comunera de Castilla, con quien se casó a la fuerza, aunque luego «estuvo perdidamente enamorada de su marido», según Toti Martínez de Lezea. De hecho, pidió que la enterraran al lado de su esposo, una solicitud que todavía nadie ha atendido, ya que su cuerpo continúa en territorio luso. . Las tres gracias, un indio americano y un pontífice se combinan en un mismo marco, a la vez que se rinde un homenaje a los pintores más reconocidos del Renacimiento y del siglo XIX. Su propósito es producir un «mestizaje» pictórico. Fue la galería, tras ver la muestra que expuso recientemente en Vigo, la que propició el reencuentro del artista con los madrileños.