Se mueven los cimientos

| RICARDO MARTÍN |

ESPAÑA

EL MERCADO DE LA CORTE

17 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Varios terremotos políticos de distintos grados vienen sacudiendo Europa durante los últimos años, con el denominador común del auge de partidos xenóbofos, apoyados por sociedades que rechazan hipócritamente una inmigración que está regenerando la vieja Europa. El lepenismo se conjuró en Francia, en segunda vuelta, gracias al hara kiri de una mayoría de votantes que dio su respaldo al conservador Chirac como mal menor. Otros Estados, Austria o Italia, han logrado la estabilidad con coaliciones aparentemente imposibles. Generalitat más social Por diferentes motivos que en el resto de la UE, la democracia española tendrá que responder a nuevos desafíos. En nuestro caso, al auge de los nacionalismos periféricos. La pulsión de cambio que se ha evidenciado en Cataluña debería de traducirse en una Generalitat más social y más catalanista. Si los políticos mantienen sus promesas de campaña, el maridaje de ERC o del PSC con CIU es imposible. Carod Rovira calificó al partido de Pujol como fuerza «corrupta», y Maragall dijo que la «gran coalición» sería un fraude electoral. El futuro de Zapatero El programa de Rodríguez Zapatero se encamina en la doble dirección de una España más social y más plural. La estrategia a medio plazo, pues, parece la adecuada, máxime en un partido llamado a gobernar en un horizonte de varios años en adelante. Lo que puede frustrar un proyecto adecuado para la España del siglo XXI se relaciona más que con las ideas con la incapacidad del PSOE para contrarrestar al adversario y mostrar dia a día las carencias del PP. El engranaje para ganar unas elecciones no es el adecuado; las ideas, sí.