Aznar defiende en Argel el plan Baker frente a la postura de Rabat

Paco Soto RABAT

ESPAÑA

Sostiene que no es una vía muerta pese al rechazo marroquí y pide un esfuerzo a las partes España y Argelia, de acuerdo en una solución para el conflico del Sahara al amparo de la ONU.

27 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Los Gobiernos argelino y español reafirmaron ayer en Argel su adhesión «a una solución justa y definitiva» del conflicto del Sáhara Occidental «en el marco de la resolución 1495 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas». A escasas dos semanas de la cumbre bilateral con Marruecos, José María Aznar, defendió que el segundo plan de paz de la ONU presentado por el enviado especial de Kofi Annan, James Baker, «no está muerto», pese al rechazo del reino alauí. El presidente del Gobierno pidió «un esfuerzo a las partes implicadas», Rabat y el Frente Polisario, para alcanzar un acuerdo definitivo a partir del mencionado plan Baker -que fue respaldado por la resolución 1495 y que prevé la celebración de un referéndum en la antigua colonia española no antes de cuatro años y no después de cinco-. Aznar cerró con una rueda de prensa en la capital argelina la reunión de alto nivel entre los ejecutivos de ambos países. El conflicto saharaui fue, según el propio presidente del Gobierno, una de las cuestiones abordadas con «amplitud» durante su encuentro con el presidente Abdelaziz Bouteflika, con quien Aznar destacó la coincidencia de puntos de vista. «Pacto de acero» Rabat interpreta las posiciones similares que mantienen Madrid y Argel sobre la cuestión del Sáhara Occidental en clave de «pacto de acero» entre Aznar y Bouteflika en contra de la soberanía de Marruecos sobre el territorio de la antigua colonia española. Aznar aclaró que la posición oficial española no ha cambiado y es de «apoyo» a Naciones Unidas para que Marruecos y el Frente Polisario encuentren una solución dialogada al conflicto. Parafraseando una cita del presidente francés Raymond Poincaré (1913-1920), que le recordó Bouteflika, Aznar dijo a los periodistas: «Los muertos están muertos, menos en política, donde los muertos, a menudo, resucitan. Así que yo no daría por muerto ningún plan, pero diría que las partes hagan el esfuerzo para intentar buscar una solución definitiva» a la crisis saharaui. En el comunicado conjunto emitido al final de la cumbre, ambos países manifiestan su «preocupación» frente a la «degradación de la situación en Oriente Medio» y llaman «a una reanudación rápida y sin condiciones del proceso de paz, de acuerdo con las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad» de la ONU, considerando que «únicamente una solución global, justa y duradera, que ponga fin a la ocupación, podrá garantizar la vuelta de la paz y estabilidad en la región». En cuanto a Irak, Madrid y Argel destacan «la importancia para el pueblo iraquí del restablecimiento rápido de su soberanía nacional, la puesta en marcha de instituciones democráticamente elegidas y la normalización de la vida política, económica y social».