El convoy del metro que arrastró a un bebé funcionaba correctamente

La Voz LA VOZ | MADRID

ESPAÑA

El consejero de Transporte e Infraestructuras, Francisco Granados, se refirió ayer al accidente que tuvo lugar en la estación de Empalme el 21 de enero y que produjo la muerte de un bebé al ser arrastrado por un convoy. El consejero lamentó la «mala suerte» de que los viajeros activasen el sistema de alarma en lugar del freno. Granados se refirió al informe de Metro que esclarece los hechos, donde se señala que todos los mecanismos de la unidad del Metro funcionaban correctamente, una vez que el convoy se trasladó a unas cocheras de la compañía para hacer la inspección técnica pertinente. En este sentido, apuntó que, a la vista del informe, se desprende la mala suerte de que cuando se activó el sistema, en vez de darle al freno y al bloqueo del tren, se dio al sistema de alarma y no se paró el tren inmediatamente. «Lo que se desprenda del resto de las investigaciones está en un juzgado y quien tiene que sacar las conclusiones sobre hipotéticas responsabilidades es el juez», dijo. Granados señaló que la señalización de ambos sistemas, el de alarma y el de bloqueo, está clara, aunque precisó que en un momento de nervios, de emergencia, un viajero puede confundir los sistemas. «Pero no hay que atribuirle la responsabilidad a nadie», añadió. Además, negó que la última responsabilidad en materia de seguridad en este medio de transporte esté en manos del viajero, y añadió que lo ocurrido en Empalme «fue una serie de casualidades, todas desgraciadas, que llevaron a algo que no se puede evitar». En este sentido, recordó que en cualquier vehículo siempre hay medidas que dependen del usuario en última instancia, como la palanca de apertura de puertas en un avión, y precisó: «Esto no quiere decir que se cargue en el usuario la responsabilidad de las medidas, sino que se trata de que pueda hacer algo por su seguridad». «Lo que sucedió es un caso único en la historia», precisó.