Un día José María López Sanfeliú, más conocido como Kiko Veneno, decidió partir peras con la industria. Rompió su contrato con la multinacional RCA y se lanzó de cabeza a la red : a autogestionarse y a vender su música a través de Internet. Ha desaparecido, por tanto, de las grandes campañas y de los grandes medios, y se ha pasado al bando de los artistas que interpretan sus canciones en espacios íntimos y reducidos, al calor de los aficionados. Con éstas llega hoy y mañana a la sala Clamores (22 horas), dentro de una gira que lleva por título Cara a cara , donde el artista catalanoandaluz busca la esencia de sus temas mediante la cercanía con el público. Se presenta en formato acústico, con la única compañía de su guitarra y la del tocaor Raúl Rodríguez, hijo de Martirio, con la que tantas noches compartió el escenario. Su particular lenguaje musical no ha variado. Sigue mezcando en una batidora la copla, la rumba, el pop, el rock, el blues y los ritmos sureños, hasta dar con un sonido personal e intransferible. Las entradas para verle cuestan 18 euros. Tontxu, en Galileo En el mismo ambiente de intimidad se desarrollará la actuación del bilbaíno Tontxu (Galileo Galilei, 21.30 horas), uno de los que surgieron hace unos años al abrigo de la moda de los cantautores y que, una vez superado el fenómeno, trata de hacerse con un hueco dentro del atasco que sufre la industria. Hoy interpreta las canciones de su último disco, Contacto con la realidad . Las entradas cuestan 10 euros.