Guerra bautizó a «Bambi»

ESPAÑA

Zapatero presentó las memorias del ex vicepresidente del Gobierno y aseguró que va a «cambiar intensamente la sociedad» como hicieron los socialistas tras la victoria de 1982

25 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Ya no es el agitador político al que todos pedían «dales caña», pero Alfonso Guerra sigue provocando adhesiones y rechazos inquebrantables. Ayer, durante la presentación de sus memorias tituladas «Cuando el tiempo nos alcanza» (Espasa), el ex vicepresidente demostró que ese tiempo ha dulcificado su discurso, pero no sus convicciones. «No arreglo cuentas con nadie», aclaró a quienes esperaban críticas a Felipe González. El libro fue presentado por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en un acto multitudinario al que no asistió ningún otro miembro del Gobierno. Guerra alabó a Zapatero y reveló que fue él quien le puso el apodo de «Bambi». «Me lo atribuyeron a mí. A los que eso hicieron yo les quiero decir que tal vez no se equivocaron», explicó, pero añadió que en lugar de un Bambi de peluche «más bien parece de acero». Fiel a su estilo, Guerra aseguró que a diferencia de otros políticos que ahora presentan sus memorias, en referencia a Aznar, este libro «está escrito por su autor». Y a quienes le dan por jubilado les advirtió de que «el mejor Alfonso está por venir». Zapatero destacó el papel de Guerra en la Transición y la redacción de la Constitución y comparó su victoria el 14-M con la de los socialistas en 1982. «Digo con absoluta convicción que cambiaremos intensamente la sociedad como fuimos capaces de hacerlo entonces», aseguró. El libro de Guerra abarca desde su nacimiento en 1940 hasta la victoria socialista en 1982. Tras una primera parte en la que narra la vida de un niño de posguerra y sus primeros balbuceos políticos, entra de lleno en su papel en el PSOE durante la última etapa de la dictadura y los primeros años de la Transición. Y ofrece vividos retratos de los protagonistas de esa época además de jugosas anécdotas. Apoyos a Tierno Cuenta por ejemplo que en diciembre de 1975, siendo Fraga ministro de la Gobernación, el actual presidente de la Xunta organizó una cita con Guerra y Felipe González en casa de Miguel Boyer para conocer sus posiciones. Ante una pregunta de González, Fraga defendió la pena de muerte, lo que le fue criticado por Luis Gómez Llorente, también presente. «Si eso me lo dice usted en público, le rompo la pipa en la cara», fue la respuesta de Fraga. «Si de repartir bofetadas se trata, veremos quién da más», fue la no menos dura respuesta de Felipe González. El autor atribuye también a Fraga el haber ayudado económicamente a Enrique Tierno Galván con el objetivo de «quebrar al socialismo español» cuando declinaba la dictadura. Guerra, que parece tener especial fijación con Fraga, critica también las «muy exageradas alabanzas» que Felipe González prodigó a al político gallego. El ex vicepresidente reveló que recientemente le han diagnosticado una dolencia grave pero anunció la continuación de sus memorias que, según dijo él mismo «promete ser más sabrosa».