El Gobierno se mantiene firme en la tesis de que la ONU es el marco adecuado e imprescindible para que se solucione el conflicto del Sáhara occidental, que enfrenta desde hace casi tres décadas al Frente Polisario, apoyado por Argelia, con Marruecos. Además, avala sin ambages el segundo plan de paz propuesto a las partes por el ex enviado especial de Kofi Annan en el conflicto, James Baker, y niega rotundamente que España y Francia estén preparando una alternativa a dicha fórmula. Así lo manifestaron ayer el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y su secretario de Estado, Bernardino León. Moratinos, que viajó el domingo a Asilah -a 50 kilómetros al sur de Tánger- invitado por su colega marroquí, Mohamed Benaïssa, para participar en un seminario sobre «La Europa ampliada y la cooperación euromediterránea», manifestó que el deseo del Gobierno español es que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas entregue en octubre al nuevo enviado especial para el Sáhara occidental, el peruano Álvaro de Soto, «un mandato amplio y general» que permita «poder explorar y avanzar en la búsqueda de una solución política, pero al mismo tiempo dentro del marco del plan Baker». Moratinos no precisó, sin embargo, si el sustituto de Baker dispondrá de los instrumentos necesarios para modificar el segundo plan de paz presentado por el ex secretario de Estado norteamericano. El plan plantea un proceso de amplia autonomía del Sáhara occidental bajo soberanía de Rabat que desembocaría en un referéndum de autodeterminación en un plazo máximo de cinco años, con base en el censo de 1999. «Acuerdo consensuado» León, que se entrevistó con dirigentes del Polisario para trasladarles «el compromiso de España» con la «búsqueda urgente» de una solución al conflicto, defendió la vigencia del segundo plan Baker y se mostró convencido de que hay «posibilidades» de llegar a un «acuerdo consensuado» entre el Polisario y su valedor político argelino con Marruecos.