Los islamistas se preparan para tomar el poder en Marruecos

David Beriain

ESPAÑA

Reportaje | El panorama político en el reino alauí El islamismo moderado gana terreno en el reino alauí. Tanto, que el rey tomó la decisión de reducir por decreto su representación. Sin embargo, en la calle su poder crece. Marruecos será islamsista en un futuro cercano

10 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Sábado por la noche. La discoteca Amnesia de Rabat hierve de fanáticos del baile que danzan al son de ritmos tecno mezclados con tonalidades árabes. La entrada es cara, el alcohol un lujo. Aunque las botellas pueden costar hasta cien euros, las hay por todas las mesas. Una chica de muy buen ver se insinúa con descaro a un muchacho al que parece haber conocido allí mismo. Sus armas: melena cuidada, mucho maquillaje, pantalones ceñidos de marca, ombligo al aire y un top que resalta sus pechos. El chico no rechaza el ofrecimiento y los dos salen de la pista en busca de un poco de sexo casual. Lunes por la mañana. Cientos de chicos y de chicas se amontonan a la salida de un colegio de Tetuán. Son más las que llevan el hiyab (el velo) que las que no. «Esto antes no pasaba. Antes la mayoría no llevaban la cabeza tapada. Te encuentras a chicas con las que antes ibas a bailar, que llevaban ropas modernas y mostraban su cuerpo, que de un día para otro aparecen tapadas, con velo o con shador (que tapa todo el cuerpo). Les preguntas y te contestan que es la gracia de Dios, que es momento de arrepentirse de los pecados pasados», comenta Jamal Ouhabi. Entre una escena y otra hay más que unos días de diferencia. La primera pertenece al mundo de las élites, occidentalizado, rico y que ha gobernado Marruecos durante años. Un mundo que parece en claro retroceso. La segunda pertenece a una nueva corriente que crece inexorable en todo el país. Las clases medias y las bajas vuelven su vista hacia sus raíces islámicas como orientadoras de sus vidas y también como apuesta política. El islamismo, moderado en la inmensa mayoría de los casos, gana adeptos en Marruecos sin parar. En las últimas elecciones, las del 2003, el islamismo moderado encarnado por el Partido Justicia y Desarrollo (PJD) obtuvo un éxito muy considerable. Y eso que aceptó limitar su participación a poco más a sólo el 18% de las circunscripciones y que la edad para votar se mantuvo en los 20 años, lo que les privó de muchos votos jóvenes, que se decantan mayoritariamente por el islamismo. Aún así consiguieron un resulto tan espectacular que el propio monarca Mohamed VI tuvo que convencerlos para que redujeran el número de diputados que habían conseguido. Según todos los observadores, si el PJD pudiera presentarse a todas las circunscripciones en los próximos comicios, arrasaría. Occidente no está preparado «No es sólo que el rey no nos permita participar totalmente, es que es también política del partido que nuestra participación esté restringida», dice Mohamed Karriche, miembro del PJD y concejal en Tetuán. Según él, ni Occidente ni las élites marroquíes están preparadas aún para aceptar un Marruecos gobernado por los islamistas. «Si nos dan el poder que tenemos en la calle, mañana Marruecos se convierte en Argelia. Cuando allí ganó el FIS las elecciones, fíjese lo que pasó. Restringir nuestra participación es una estrategia de cara a Occidente y a los partidos marroquíes que no están dispuestos a vernos como una mayoría», dice Karriche. La vía posibilista abierta por el PJD ha provocado que no pocos de sus militantes, los que no aceptan ese coqueteo con el sistema actual, se pasen a grupos más radicales. Sin embargo eso no ha afectado a la línea del partido, que actualmente acepta integrarse plenamente en el majzen (nombre que se le da al sistema marroquí). Eso implica considerar al rey como «comendador de creyentes» y descendiente de Mahoma, tal y como lo recoge actualmente la Constitución. Un papel casi divino que no aceptan otros movimientos islamistas como Justicia y Espiritualidad, que por eso no participan en el juego político a pesar de tener más apoyo popular que el propio PJD. La renuncia voluntaria al poder de los islamistas se produce además en un momento en que Estados Unidos refuerza sus alianzas con Mohamed VI. Un apoyo que se ha concretado en la instalación de una base militar norteamericana en el reino alauí y de un centro de escuchas para el norte de Marruecos y el sur de España que pertenece a la red de espionaje global Echelon. Las razones de un ascenso «Lo cierto es que hoy en día la único oposición real es el islamismo», ha declarado en varias ocasiones Alí Lmrabet, un periodista que ha sido encarcelado por criticar en su revista la figura del rey. Lo cierto es que los partidos tradicionales, como los socialistas, los conservadores y otros, apenas tienen presencia en las calles ni conexión con una sociedad que vivió con esperanza la asunción al poder de Mohamed VI y que esperó unas reformas que no llegaron. El joven monarca ha continuado en la línea de su padre pero con el agravante de que apenas le interesa el poder y de que prefiere irse a esquiar a Europa que atender sus obligaciones. La crisis económica y social que vive el país tampoco ayuda: en un Marruecos donde el 68% de los valores de la Bolsa son propiedad del rey, un gran sector de la juventud no ven otra salida de futuro que montarse en una patera. Frente a la pasividad de los partidos políticos tradicionales, los islamistas mandan a sus mujeres a los hospitales para atender a los enfermos y tejen redes de caridad y solidaridad que luego les proporcionan un apoyo incondicional. Es en la confianza de este camino les llevará al poder que aceptan restringir jugar en el sistema. ¿Cuándo?. «En medio de la corriente de islamofobia que recorre Occidente es difícil decirlo», dice Karriche. Le preguntamos a este concejal del PJD cómo sería un Marruecos gobernado por los islamistas. «Podría parecerse un tanto a Malasia dentro de unos años. En todo caso será un modelo único. Y tenga clara una cosa, nosotros no somos muyahidines violentos. Somos abogados, ingenieros. Y queremos un Marruecos democrático basado en el Islam», dice.