El agresor, un guardia civil retirado, estuvo previamente en un bar «bebiendo unos botellines» La pareja tenía dos hijos, habían vivido juntos durante 20 años y se separaron el pasado invierno
21 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Una mujer que la noche del viernes fue acuchillada presuntamente por su ex marido, un guardia civil retirado del servicio, continúa en estado muy grave tras haber sido operada la pasada madrugada en el Hospital 12 de Octubre de Madrid. Según informaron fuentes hospitalarias, la mujer se encuentra en la unidad de cuidados intensivos del citado centro sanitario después de haber sido operada de las heridas causadas por un arma blanca, que le afectaron el ventrículo derecho y a la pleura. Las mismas fuentes indicaron que la víctima presentaba distintas lesiones de menor entidad en otras partes de su cuerpo. Los hechos ocurrieron la noche del viernes en el domicilio de la mujer, en el barrio madrileño de San Fermín, en el distrito de Usera. Sbre las 21 horas efectivos del SUMMA-112 acudieron a la vivienda de la víctima, en la avenida de los Fueros 49, y la encontraron herida y tendida en la escalera del primer piso de la casa. La mujer presentaba una importante hemorragia ocasionada por las heridas de arma blanca en pecho, abdomen y un brazo, supuestamente causadas por su ex marido, Francisco C.H, de quien se acababa de separar. Tras ser estabilizada en lugar por una UVI móvil de este servicio sanitario, la víctima fue traslada al Hospital Doce de Octubre, donde quedó ingresada en estado muy grave y continúa siendo atendida. El presunto agresor fue detenido poco después del suceso, según informaron fuentes policiales. Los vecinos Una vecina de la víctima explicó que «sobre las nueve y pico o las diez» sintió «mucho jaleo, muchos chillidos y gritos de me matan, me matan». Según aseguró, cuando salió a ver lo que ocurría, la mujer ya estaba tumbada en el suelo «con muchísima sangre». La testigo aseguró que el presunto agresor «la dejó tirada ahí y se fue», y que la mujer, a la que describió como «muy simpática», fue atendida por otros vecinos hasta que llegó la policía y la ambulancia. Relató que la pareja -que tiene dos hijos, un chico y una chica que el momento de la agresión no se encontraban en casa-, habían estado viviendo en el lugar durante más de veinte años, que el hombre bebía y que se habían separado el pasado invierno. El dueño de un bar cercano afirmó que el presunto agresor, al que dijo conocer bien, estuvo en el bar, «donde se tomó unos botellines» y que, tras abandonar el local, volvió después y dijo que se iba a su casa. No discutían El hombre indicó que la pareja «no tenía problemas», que se separaron «porque no se llevarían bien (...) pero nunca habían discutido, y que cada uno se fue por su lado». En el mismo sentido se manifestó el dueño de otro establecimiento, quien dijo que no creía que los problemas en la pareja existieran antes de la separación, sino que vinieron después.