Madrid, Madrid, Madrid Los Veranos de la Villa cierran su programa lírico con «María de Buenos Aires»
08 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?aría de Buenos Aires cierra la programación operística del Matadero de Legazpi dentro de los Veranos de la Villa. Esta operita, coherente con la sociedad de hoy, ofrece un canto a la mujer como generadora de la vida. Y lo hace a partir de la historia de María, una mujer arrojada al mundo marginable de la prostitución por su pasión por un bandoneón. Así lo resumió el director artístico de la obra José Carlos Plaza. Este espectáculo es la mezcla entre la música de Astor Piazzolla, líder indiscutible del tango, y el poeta Horacio Ferrer. Para éste es un «privilegio soñado poder estrenar una obra en la capital, la catedral del teatro y de la lengua». El vestuario de Francis Montesinos y y el trabajo del pintor Enrique Marty forman parte también de este montaje. Ferrer definió esta obra tango como «una mezcla difícil de encasillar, porque se une la música, el canto, la palabra, la interpretación y el baile». Además, afirmó que habían añadido «el elemento audiovisual porque el espectador de hoy es audiovisual». Los creadores del espectáculo se han rodeado también de otros artistas argentinos, como el narrador, Manuel Callau, un duende, que da vida a cinco personajes distintos y tres actores de los ocho secundarios. El reparto, que se completa con el baritono de Alejandro Briglia, está encabezado por la soprano valenciana Emilia Onrubia, quien confesó las dificultades de su personaje. En su opinión, «acostumbrada a la lírica, este papel es un registro de una locura». «Operita», como la llaman Piazolla y Ferrer por la ternura que representa, estará hoy y mañana, después de su estreno en Valencia, en el espacio escénico al aire libre del Matadero de Legazpi Carlinhos Brown, uno de los artistas más renombrados de Brasil, es el encargado de inaugurar mañana la programación músical de las fiestas patronales de Pinto. El cantante, compositor y percusionista, que estuvo en las calles de la capital el pasado 18 de junio con su carnaval brasileño, llega con su samba, su reagge y su funk, a poner la guinda a estas fiestas patronales. Carlinhos Brown es un innovador que ha recuperado sonidos y ritmos olvidados. Las raíces africanas y la influencia brasileña se dejan sentir en uno de los músicos más activos del momento. Además de él, también actuarán grupos de la talla de Andy & Lucas, El Consorcio, Mojinos Escozíos, y Hombres G. Los toros serán otro plato fuerte de las fiestas de Pinto, con encierros y novilladas durante el próximo fin de semana. No faltarán tampoco las peñas a las que se les ha dado especial protagonismo este año, ya que se han encargado de organizar actividades lúdicas y deportivas como son las carreras de barcas y una singular gincana en la que todos tendrán que demostrar sus habilidades en escalada, tiro con arco y karaoke. Los oficios religiosos en honor a la patrona de las fiestas, la Virgen de la Asunción, las orquestas, que amenizarán las veladas diarias, y el gran castillo de fuegos artificiales completarán la programación de las fiestas de Pinto. El pregón inicial será leído por el ciclista pinteño, Alberto Contador, que participó en el Tour. Giselle, una de las joyas del ballet romántico de todos los tiempos, se puede disfrutar en el Teatro Gran Vía hasta el próximo día 14. Los encargados de traer esta pieza tan única han sido el Ballet Nacional de Moldavia y su Orquesta Filarmónica. Giselle es «una historia dramática con una puesta en escena totalmente clásica», según la directora de la compañía, Silvana Bivol. Giselle narra el drama amoroso entre la joven campesina y Loys, al que ella supone un aldeano, pero que en realidad es el duque de Silesia. La obra cuenta con 50 músicos y 42 bailarines sobre un escenario con paisajes y decorados del siglo XIX. «Esta obra es la preferida de nuestro ballet porque provoca muchas emociones que se complementan y dan una gran vivacidad al montaje», afirmó Bivol. También aseguró que los dos protagonistas de este baile comparten la «emoción especial que se siente al bailar con el acompañamiento de una orquesta sinfónica». El Ballet Nacional de Moldavia se fundó en 1957, en su capital Chisinau, por un grupo de Moldavos formados en San Petesburgo. Giselle es una de las obras más veteranas del repertorio. Fue estrenada en en 1841 en la Ópera de París y desde entonces constituye una pieza pura y fundamental de la danza clásica.