Una memoria dividida

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA VOZ | MADRID

ESPAÑA

ASÍ LO VEN LOS ESPAÑOLES Los ciudadanos tienen una imagen cada vez más negativa del dictador, pero casi la mitad creen que su régimen tuvo «cosas buenas y malas»

17 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

«La imagen que tienen los españoles de Franco es cada vez más negativa», afirma Paloma Aguilar Fernández, doctora en Ciencias Políticas y Sociología, autora de un libro capital, Memoria y olvido de la guerra civil española (Alianza, 1996). «La gente tiene cada vez más claro que fue autoritario, cruel, y no respetó los derechos humanos», añade. De la misma opinión es otro destacado especialista, Alberto Reig Tapia, quien apunta que incluso valores positivos que se le atribuían, como la honradez o el patriotismo, «van claramente a la baja». Pero Aguilar resalta también que «sigue habiendo una visión ambivalente de la dictadura», ya que «todavía casi la mitad de los españoles consideran que el régimen tuvo cosas malas y buenas». Efectivamente, si se consulta la última gran encuesta sobre el franquismo y la democracia publicada por el CIS con motivo del 25 aniversario de la muerte del general, se observa que hace cinco años el 46,4% de los españoles consideraban el franquismo «una etapa que tuvo cosas buenas y malas», por el 37,4% que estimaban que fue un período negativo, y un 10,4% que lo veían positivo. Los datos corroboran lo que dice Aguilar: «Se le considera inequívocamente reaccionario, cruel e intolerante». El calificativo que más se le atribuye es autoritario (89,7%), seguido de fascista (75,7%) y religioso (71,3%). Entre los adjetivos negativos también se le aplica cruel (60,5%) y reaccionario (55,5%). Pero un 60,5% lo llaman patriota y un 55,1%, inteligente. «Esa imagen de inteligente, pacificador, buen estratega y que contribuyó a que España no entrara en la Segunda Guerra Mundial, aún persiste», afirma Aguilar. El CIS ha incluido en el barómetro presentado ayer tres preguntas sobre la memoria histórica. Llama poderosamente la atención que un 43,4% de los encuestados estén de acuerdo en que «no tiene sentido debatir o realizar acciones para reparar hechos que ya son historia». Aunque Aguilar cree que el enunciado de la pregunta no es oportuno, porque mezcla dos cosas y, además, puede llamar a equívoco al formularse en negativo, añade que también muestra «el legado del recuerdo traumático de la Guerra Civil y el miedo que inculcó la dictadura a debatir». También es de destacar que casi tres de cada cuatro españoles consideren que cualquier acción de homenaje o reparación debe alcanzar a las víctimas de ambos bandos de la Guerra Civil. Además, sólo el 54,1% están de acuerdo con que se tomen iniciativas de reconocimiento a los damnificados en la contienda. Pero al mismo tiempo, el 65,9% creen que las víctimas de un bando (el republicano) tuvieron un reconocimiento diferente. Aguilar incide en la contradicción y concluye que si la mayoría reconocen que ha habido una injusticia histórica debería repararse. Pero lo que quiere destacar por encima de todo es que las víctimas del franquismo están ausentes de esta encuesta, donde sólo se pregunta por las de la guerra. Y eso que son «las que más han padecido el silencio y el olvido, y no han sido reconocidas explícitamente por la democracia». Esto demuestra que las cicatrices aún no están cerradas. El historiador Enrique Moradiellos escribía en un monográfico de la revista Pasajes, titulado Memoria y olvido del franquismo, que «la actitud más corriente de los españoles respecto de Franco y el franquismo es una sutil indiferencia de fondo que se superpone y eclipsa a los mayoritarios sentimientos negativos que suscita el personaje y su obra antidemocrática y reaccionaria».