Un 2006 muy catalán y muy gallego

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

Crónica política

07 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Independientemente de lo imprevisible -y el general José Mena acaba de sorprendernos-, Cataluña y Galicia figuran de forma destacada en la previsión política del año. En el primer caso a cuenta del Estatuto que, según cómo termine, se llevará por delante las alianzas para gobernar Cataluña y España. Y quién sabe si más cosas. En el caso gallego, porque Fraga resolverá su segunda sucesión, y el PP emprenderá, con Alberto Núñez Feijoo , el camino para recuperar el poder. Será corto o largo dependiendo de sus aciertos y de la inteligencia de sus oponentes, Emilio Pérez Touriño y Anxo Quintana . Todo está por ver. Comencemos por Cataluña. Mientras Gobierno, PSOE y nacionalistas negocian sin parar, Pasqual Maragal l parece haber encontrado la paz en el palacio de la Generalitat. Es la calma habitual de los que acaban de liar una gorda. Una personalidad que lo visitó hace unos días, cuenta a La Voz que, amparado en su vieja amistad, se permitió recriminarle suavemente el conflicto creado. Y obtuvo del president esta irónica respuesta: «Es genético en mí». Más aún: Maragall describió lo sucedido como esos líos importantes de la historia que se montan por cosas aparentemente sencillas. «Introducíamos lo de Cataluña como nación en el marco del Estado español, pero uno de Convergencia quitó lo de Estado español. Y a partir de ahí se fue enredando», narraba el president . Quizás sucedió así y ahora hay que arreglarlo. Y Zapatero , Pérez Rubalcaba y Montilla están en ello, aunque el catálogo de efectos secundarios de la reparación sea estremecedor: crisis no descartable de la alianza de Esquerra Republicana con ZP en Madrid, ruptura del Gobierno tripartito, elecciones anticipadas en Cataluña, estreno de Convergencia i Unió como nuevo aliado de Zapatero, a la par que el PNV si se arreglan cosas en Euskadi... Todo en dos meses de vértigo y nada gratis. ¿Un ejemplo? Durán i Lleida . Puede terminar a medio-corto plazo como ministro o en el influyente despacho de abogados de su suegro. Podría marcharse ya, pero se queda a ver el emocionante final de este capítulo de la serie de despropósitos nacionales. También Roca Junyent se marchó harto de vivir durante diecisiete años en el hotel Palace, a la vista de que Jordi Pujol no le dejaba ser ministro de Economía cuando más lo necesitaba Felipe González . Núñez Feijoo, esperanza Y después Galicia, porque don Manuel Fraga, a quien se le prepara un homenaje en el Parlamento gallego como despedida, dará paso a un joven Alberto Núñez Feijoo, de cuya capacidad política no dudan sus adversarios. Pero la experiencia de Núñez hizo buena en Galicia la advertencia del viejo político alemán Adenauer : «Hay adversarios, enemigos y compañeros de partido. Cuídense especialmente de estos últimos». «La actual Xunta de coalición se disolverá como un azucarillo en cuanto resolvamos oficialmente lo del nuevo líder -señala a La Voz Jaime Pita , ex conselleiro de Fraga-. Piense que desde mi escaño yo escucho a algún diputado del Bloque insultar a los socialistas cuando intervienen». La satisfacción de Pita es progresivamente compartida por algunos alcaldes populares, que se sentían hasta ahora solos ante las municipales del 2007, donde temen un descalabro. «Debería aparecer un nuevo partido con el que pactar, porque mayorías absolutas aquí ya no las saca nadie», declara un alcalde pontevedrés de los que obtiene mejores resultados. La llegada de Núñez Feijoo levanta expectativas positivas incluso también fuera de Galicia, especialmente en los sectores del PP nacional preocupados por su deriva derechista en los últimos tiempos. Frente a la fuerza de la corriente que lleva a la derecha extrema y en la que navegan Acebes , Zaplana y Javier Arenas , que hace ya meses que perdió los papeles en Andalucía, gentes como Piqué se quedan en solitario, aunque en privado muchos le confiesen su simpatía. Del nuevo líder gallego se espera en Madrid que consiga retener a Mariano Rajoy en las posiciones templadas que últimamente no frecuenta. «Sólo con salidas de tono y paliza mediática no ganaremos las elecciones», sostiene un dirigente. Los focos giran hacia Núñez Feijoo.