Crónica política
28 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.En el Madrid inflamable en el que los pirómanos dialécticos anuncian a diario que España se rompe levantó ampollas la fotografía del presidente popular Alberto Núñez Feijoo con el nacionalista Anxo Quintana anunciando un acuerdo para la elaboración de un Estatuto de Galicia con la financiación adecuada. Que se publicara en Galicia aún, pero es que la dio el ABC en portada. Y se conoció el acuerdo cuando todavía resonaban las bofetadas públicas que Acebes le había propinado a Josep Piqué hasta hacerlo dimitir. Con el trabajo que tiene Rajoy , el incidente le exigió bastantes horas de conversación para lograr que el ex ministro catalán aceptara no marcharse. Y tuvo que premiarlo cediéndole la portavocía del Partido Popular en la comisión constitucional que debatirá el Estatuto catalán. Su salida hubiera sido un drama para Rajoy, porque se quedaba cercado por los que se echaron al monte y no hay forma de hacerlos bajar. Menos mal que Núñez Feijoo llega para reforzar el ala dialogante de los populares. Probablemente, la semana que hoy termina ha sido la de mayor presencia de políticos de toda España en Madrid. Llegaron por docenas entre los paseíllos de líderes catalanes por la Moncloa, con rabieta indisimulable de Carod-Rovira , el desayuno sin desperdicio de Mariano Rajoy -en el que había hasta sotanas como la del nuncio de Su Santidad- y la locura de Fitur. Sentados en la puerta de esa feria se podía ver desfilar sin descanso a presidentes y consejeros de autonomías, de diputaciones, de ayuntamientos y alcaldes hasta de pueblos pequeños con aspiraciones turísticas. Siempre ha sido así, pero es que esta feria se celebra a sólo dieciséis meses de las elecciones municipales y autonómicas. Hay casos como el de José Manuel Soria , presidente de los populares en Canarias, que han viajado a Madrid hasta dos y tres veces en esta semana entre el desayuno de Rajoy, Fitur y lo que menos se conoce: la convocatoria imprevista que hizo el líder popular a todos los presidentes regionales de su partido el miércoles, con comida incluida. La situación no es para menos. «Aunque ganemos las próximas elecciones en España, será difícil gobernar si fructifica ese pacto Zapatero-Artur Mas», comentaba a La Voz uno de esos presidentes, muy preocupado por el aislamiento de su partido. Otro, el citado Soria, cree que en Canarias el futuro Gobierno está por primera vez muy directamente entre el PP o el PSOE porque Coalición Canaria está, a su juicio, muy dividida y desgastada, pero «la situación de la política nacional es muy determinante para nosotros.» La impresión de un tercero es que, a pesar de todo, las cosas no le salen mal a Zapatero y se aterra de que puedan terminar votando en contra del Estatuto catalán coincidiendo sólo con Esquerra Republicana. Ciertamente, el Estatuto de marras dividió al PSOE, pero la fractura en el PP se hace también apreciable. Se vio plásticamente en el desayuno de Rajoy: a pocos metros de Piqué, que entró hablando por teléfono, quizá para protegerse, y salió casi corriendo, se prodigaban las palmaditas a Acebes, que contenía su satisfacción. Esperanza Aguirre destacó en esa cola. Alberto Ruiz Gallardón se guardó su efusiva felicitación para Rajoy tras sus palabras. Con ese cuadro escénico y con Mariano lanzando un discurso firme, pero moderado, llega la fotografía de Núñez con Quintana. No hay constancia de que se tuvieran que repartir bozales de emergencia para evitar declaraciones, pero sí, como ha confirmado La Voz con un colaborador de Feijoo, que algunos llamaron desde el Madrid inflamable al presidente de los populares gallegos para expresarle, por lo menos, su disgusto. A los que están lanzando el discurso de perseguir infieles les duele y mucho que el brillante sucesor de Fraga abra el juego de forma espectacular. Que, por cierto, Fraga ya inició en su día con aquel almuerzo insólito con Beiras . Con todo, en Madrid se reconoce a los populares gallegos que el relevo de Fraga se haya producido sin desperfectos. «Nadie podía creerse que sustituir a un líder después de dieciséis años -sostiene Rafael Louzán , presidente de la Diputación de Pontevedra- fuéramos capaces de hacerlo de forma tan rápida y ejemplar. Eso ha llenado de orgullo y de confianza a nuestros alcaldes para afrontar las municipales del 2007». Razón no le falta, porque la sustitución de Fraga en la política nacional no consolidó hasta el cuarto intento, el de Aznar , después de ensayar con Herrero de Miñón , Hernández Mancha y Marcelino Oreja . Y no olvidemos que Fraga había optado ya por I sabel Tocino , con lo que el calvario aún pudo ser más largo. Los barones La única pregunta que aún circula es qué será de las baronías gallegas de los populares, a saber: Cacharro Pardo , Baltar o el propio Cuíña . La pregunta saltó en el desayuno de Mariano Rajoy, en la mesa que ocupaba precisamente Isabel Tocino, que escapó por la vía del humor: «Es que Cacharro..., con ese apellido, ¿verdad? Aunque en materia de apellidos, yo no sea la más indicada para hablar». Romay , también allí, no ocultó su satisfacción por el éxito de Núñez Feijoo. A Baltar, otros le atribuyen gran capacidad de adaptación al medio, y la incógnita residual siempre es Cuíña. Pero el propio Cuíña se lo dijo a este cronista: «Eso de que yo me iba a marchar si no ganaba la elección interna es cosa de cuatro marujos que andan por ahí, y yo soy un gallego demasiado ocupado para responder».