Nuevas rutas hacia el paraíso

Xurxo Fernández Fernández
X. Fernández REDACCIÓN

ESPAÑA

DESIRÉE MARTÍN

El incremento de la vigilancia y la mayor efectividad de las patrullas obligan a las mafias a trazar rutas cada vez más largas y a emplear a patrones más experimentados para llegar a España

06 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?l aviso sorprendió a la Guardia Civil el sábado pasado: una patera con 43 personas a bordo había sido avistada en las aguas de El Hierro. Estas embarcaciones son muy infrecuentes en la isla canaria más alejada de la costa africana. Sin embargo, las estrategias de las mafias varían desde hace meses, en busca de un sistema para burlar a los cada vez más efectivos sistemas de vigilancia. Ni uno solo de los cinco botes que alcanzaron las islas en esa jornada, la que registró más detenciones (210) de la semana, tocaron tierra en Fuerteventura. Hace sólo un par de años, allí era donde acababan casi todas las aventuras en patera. Las 239 que llegaron a la provincia más oriental en el 2004 supusieron la tercera parte del total de las que atracaron en España. Aquel año, ningún bote con inmigrantes llegó a El Hierro y sólo dos a Tenerife, destino elegido por los patrones de otras dos de las cinco pateras avistadas el sábado. Las otras dos, alcanzaron Las Palmas. Los datos refuerzan la teoría: las mafias se han decidido a abrir nuevas rutas para esquivar a las patrullas, cada vez más numerosas. Los convenios de colaboración con Marruecos están surtiendo efecto y la efectividad en la intercepción de pateras se ha multiplicado. «El cambio se nota desde hace varios meses. Las intervenciones en Fuerteventura se han reducido a menos de la mitad y han crecido mucho en las demás islas», confirma un miembro del Equipo de Respuesta Inmediata de Cruz Roja (Erie). La cónsul guineana en Canarias, Alicia Navarro, también ha percibido esta situación: «Es cierto que la ruta ha cambiado, pero no creo que se haya vuelto más peligrosa. Las variaciones simplemente alargan el viaje con un pequeño desvío al entrar en aguas españolas». «La única complicación -señala Navarro- puede estar en el aumento del tiempo que pasan en el mar las embarcaciones». Patrones bien formados El cambio de ruta no es la única novedad en las tácticas mafiosas de quienes trafican con sin papeles. «Al conversar con la gente que repatriamos, nos hemos encontrado con otra diferencia -advierte la cónsul-. Ya no estamos hablando de inmigrantes que se embarcan sin conocer su destino con patrones sin experiencia. Ahora les informan antes de salir del lugar exacto al que van a llegar y los dueños de los botes reciben formación para afrontar la travesía». Esta apreciación coincide con la de la Brigada de Extranjería, cuyos responsables explican que junto al cambio de embarcaciones -los cayucos, o barcos de pesca mauritanos, han sustituido a las lanchas neumáticas y a los frágiles botes-, también se ha producido una mejora en el equipamiento de las pateras. Para evitar las frecuentes pérdidas de las embarcaciones en el mar debidas a la desorientación, muchas van ahora equipadas con modernos GPS, en cuyo uso se ha instruido a los patrones, que en muchos casos pasan a integrar la organización mafiosa. Son estos experimentados pescadores los que, en muchos casos, se encargan de cobrar el pasaje a los inmigrantes. El precio de la travesía oscila entre los 800 y los 5.000 euros, según recogía en una información reciente la agencia Colpisa. Con ese dinero se paga al resto de la tripulación -entre dos y tres, que se van turnando para cubrir la travesía, que dura unos cuatro días- y se adquiere el combustible, estimado en unos 13 bidones de 60 litros cada uno. La enorme cantidad sobrante -casi no se invierte en agua y comida- va a parar a las arcas de la organización mafiosa.