Cuevas relanza la crispación

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

Que se sepa, al Partido Popular más intransigente no le quedaban más reservistas por movilizar cuando esta semana se sumó José María Cuevas a las filas de los crispadores. Acaso el último cartucho. Cesado el fiscal Fungairiño , resentida según el CIS la credibilidad de la Iglesia, desacreditada la Cope por supuesta manipulación de encuestas sobre audiencias y agotada la artillería verbal del Aznar que nunca se fue -«España está al borde del precipicio y en proceso de balcanización»- parecía llegada la hora en que Mariano Rajoy pudiera decir sin interferencias algo sensato sobre el futuro. Es lo que se espera de él y lo que prometió hacer en la reciente convención que le arruinaron sin misericordia Aznar, Acebes y Zaplana . Pero cuando Rajoy iba a colocar por fin su discurso, llega Cuevas, el eterno presidente de la CEOE, y se echa al monte. Lo ha hecho en una semana triunfal para el empresariado, porque, por primera vez en la historia de la democracia, desde que el malogrado Francisco Fernández Ordóñez edificara la nueva fiscalidad, se rebaja sustancialmente el impuesto de sociedades, todavía siete puntos por encima de la media europea. Está en el 35% sobre los beneficios y se acercará al 25. Es una atrevida medida impulsada por el vicepresidente Pedro Solbes -sin duda, lo mejor del Gobierno Zapatero junto con la vicepresidenta Fernández de la Vega - que debe ayudar a apuntalar la bonanza económica y a garantizar empleo, al evitar la deslocalización de empresas por la tentación de situar factorías en mejores condiciones ambientales de fiscalidad. Pues en esta semana histórica que el empresariado español recibe con satisfacción ese esperado regalo de un Gobierno socialista -a saber lo que habrá tenido que pelear Solbes para aprobarlo- Cuevas saca del armario su uniforme del sindicato vertical del antiguo régimen, que es su auténtica carrera de referencia, y arremete contra Zapatero y contra el empresariado vasco y catalán. El periodista Carlos Carnicero ha retratado sin piedad su inexistente condición de empresario escribiendo que «el único riesgo empresarial que ha corrido Cuevas en su vida fue a los catorce años al saltar un charco con peligro de caerse y provocar un quebranto económico familiar». La reacción del empresariado ha sido contundente en el País Vasco y en Cataluña -donde se anuncia que se le pedirá que rectifique en la próxima junta directiva de la CEOE- pero hay bastante más. Varios empresarios consultados por La Voz estiman que «sólo faltaba Cuevas metiendo leña al fuego en el que todavía arde el Estatuto Catalán de nunca acabar», y algunos comentaristas conservadores le recriminan que «con sus declaraciones haya alineado a los empresarios vascos con el Gobierno Zapatero y su política antiterrorista». Entre el aluvión de críticas políticas destaca la del portavoz popular en el Senado, Pío García-Escudero , quien, en declaraciones a Antena 3 TV, se desmarcó de Zaplana , que había salido a apoyar a Cuevas. A García- Escudero no le gustaron las declaraciones de Cuevas sobre la política antiterrorista y la opa de Gas Natural, en cuya valoración destiló un anticatalanismo manifiesto. Rosa Aguilar , alcaldesa de Córdoba y portavoz de Izquierda Unida, ha ido al fondo de la cuestión: «El PP debe entender que la confrontación 365 días al año afecta a la credibilidad de la política, de las instituciones y a la misma ciudadanía». La alcaldesa de Córdoba, que mantuvo en público un coqueteo político con el ministro Bono el pasado lunes en Madrid al sugerir éste que podía ser nombrada ministra en cualquier momento, se mostró muy preocupada por lo que está sucediendo en la política española. «En una reunión del Pacto de Madrid sobre terrorismo, en un caluroso mes de julio, se nos incendiaron las palabras más allá de lo deseable. Pero al salir del Congreso todos guardamos secreto y aceptamos que el único portavoz de la reunión fuera el ministro del Interior. Eso hoy es impensable», comentó a La Voz. Aprovechó la alcaldesa sus conversaciones con periodistas y la conferencia que pronunció en Madrid para advertir de que «es la hora de los ayuntamientos, la hora de la segunda descentralización» y reclamó que el poder municipal -el tercer poder del Estado junto con el central y el autonómico- esté representado en el Consejo de Política Fiscal. «El Gobierno actual es más proclive a ello que las propias comunidades», confesó Aguilar. Atención a esa advertencia de posible sublevación municipal. No faltan razones, pero sólo nos faltaría eso. En medio de ese cansancio por la crispación reconforta la narración que hace a La Voz el empresario Miguel Landazábal , que se regaló junto a su esposa un año sabático en Roma. «Durante el 2005 vine a España sólo dos días al mes a firmar facturas y vigilar el negocio. El choque era brutal. En Roma yo leía el Corriere Della Sera que a veces hablaba de España, pero, si no había nada en la sección de Internacional, ya sabíamos que aquí no pasaba nada grave. Al desembarcar cada mes, esto estaba incendiado de declaraciones tremendistas que bien mirado eran puro humo. Así que a mi regreso he decidido no seguir apenas la actualidad», comentó. Quizás debería suscribirse al Corriere Della Sera . «Y por la misma razón, los italianos a la prensa española», apunta acertadamente Pedro López Jiménez , presidente de Unión Fenosa, cuando le comentamos la historia.