El plan conllevaría una reforma de la Constitución, uno de los grandes tabúes de los populares «No podemos decir que Zapatero rompe España sin indicar que hay solución», opina un portavoz
02 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Si el PP gana las elecciones, la próxima será una legislatura constituyente en la que el Parlamento se ocupará de modificar la Carta Magna y redefinir el diseño de modelo autonómico. Mariano Rajoy ya ha tomado la decisión y los populares trabajan para plantear los comicios del 2008 como un órdago a José Luis Rodríguez Zapatero, con un sistema de desarrollo territorial alternativo al que ha impulsado el Gobierno del PSOE en este mandato. Superado el ecuador de la legislatura y con la perspectiva de los cuatro procesos electorales previstos para los próximos dos años, el líder de la oposición ha puesto en marcha todos los mecanismos de su partido para intentar regresar al poder. Los analistas del PP consideran la política autonómica el principal motivo de descontento de los españoles con el actual Gobierno y aconsejan la apuesta fuerte por un cambio radical. Tras los primeros análisis y los trabajos preparatorios -con la colaboración de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES)-, el líder de la oposición ha transmitido a su equipo que en el 2008 se lo jugará todo a favor de una ambiciosa reforma constitucional cuya piedra angular será la consolidación del reparto competencial entre administraciones. Pistoletazo de salida El punto de referencia es el informe emitido por el Consejo de Estado -a instancias del Gobierno-, con el que los populares están básicamente de acuerdo. A partir de mañana, cuando la Junta Directiva Nacional dará el pistoletazo de salida del nuevo curso político, el partido opositor centrará sus esfuerzos en el debate territorial. «No podemos poner a los ciudadanos al borde del abismo y decirles que Zapatero rompe España con su política territorial sin darles una esperanza e indicarles que hay una solución democrática que pasa por las urnas», explica uno de los padres del proyecto reformista inspirado por Rajoy. En reuniones internas de los órganos de dirección, algunos dirigentes expresaron su inquietud por considerar muy arriesgada la apuesta, después de haber defendido durante tanto tiempo que la Constitución era intocable. «Es una propuesta de reforma que hacemos a la fuerza», replicó el portavoz en el Congreso, Eduardo Zaplana, quien recordó que los populares no se planteaban tocar la Constitución ni el modelo autonómico hasta que Zapatero impulsó las modificaciones de los estatutos. De hecho, el partido opositor admitió, por vez primera, la necesidad de modificar la Carta Magna en el documento aprobado en San Millán de la Cogolla, en septiembre del 2004. En la dirección popular aseguran que, si esta propuesta electoral triunfa en los comicios del 2008, muchos aspectos de los estatutos que se están aprobando sin su consentimiento serán derogados por el nuevo texto constitucional. Las mismas fuentes aseguran que la modificación de la Carta Magna será posible mediante un pacto con el PSOE, pero admiten que tal escenario exige una derrota previa y sin paliativos de Zapatero y su política territorial.