Campaña electoral a ladrillazos

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

21 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Tal como viene la partida, la campaña electoral de las municipales y autonómicas se jugará a ladrillazo limpio. De Marbella a Madrid, del Mediterráneo levantino a Galicia, se abre una purga severa que solo puede aportar regeneración al cáncer urbanístico. Convivimos con la corrupción resignadamente pero esto va a cambiar. «Tolerancia cero con la corrupción urbanística», ha dicho la vicepresidenta De la Vega . En el PSOE, Pepe Blanco toca los tambores de la purificación. Es tarde porque algunas fechorías son irreparables pero, al menos, estamos a tiempo de evitar otras. Políticamente, la cruzada contra esta corrupción, si alcanza la intensidad prevista, según ha sabido La Voz en fuentes del PP y del PSOE, remodelará las listas electorales de los partidos. No solo caerá gente por el camino, sino que los estados mayores, imponiéndose a las direcciones autonómicas, tendrán cuidado en jubilar a alcaldes y concejales, además de algunos presidentes de Diputación, sospechosos de haberse enriquecido de forma irregular. En el PSOE madrileño se exhibe la orden fulminante de dimisión -en otros casos anteriores fue expulsión por negarse a dimitir- dictada contra el alcalde de Ciempozuelos, Pedro Torrejón , del que se ha sabido que tenía una cuenta en Andorra con ochocientos mil euros que retiró en los últimos días. Y se aprovecha para denunciar un supuesto pelotazo de familiares de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre . Antonio Beteta , portavoz popular en la Asamblea de Madrid se muestra tranquilo: «Quien quiera acusar que traiga pruebas, se estudiarán y se verá». Y aprovecha para denunciar el «marxismo-ladrillismo» que, a su juicio, impusieron en el sur de Madrid algunos ediles socialistas que han ido saliendo en los últimos años. La crudeza de la batalla de Madrid, comunidad donde un comando político- inmobiliario cautivó a dos diputados socialistas en junio del 2003 para evitar la investidura presidencial de Rafael Simancas , es similar a la que se percibe en Valencia. La diferencia es que allí el presidente Camps , ocupado en la pugna con Zaplana , parece de momento dispuesto a mantener a todos los cargos acusados de corrupción, incluidos los ya imputados judicialmente. Carlos Fabra , presidente de la Diputación de Castellón, investigado por tráfico de influencia y cohecho, sería ejemplo de supervivencia política. Pero habría que añadir a los alcaldes de Alicante, Torrevieja y Orihuela, imputados unos por desfalco, otros por tráfico de influencias e incluso malversación. El más indiscreto, el de Orihuela, José Manuel Medina , vivía en el chalé de un constructor que además le prestaba un Audi a su mujer y un Rolls Royce al edil con el que se paseaba tranquilamente por la localidad. Reiteramos lo ya denunciado en este periódico: en España hay mil Marbellas, desde la Costa del Sol a Cataluña y desde San Sebastián a Canarias, pasando por Galicia. La batalla PSOE-PP se encuentra por el momento en esta materia en la fase del «y tú más que yo»: Blanco cree que el PP tiene más corruptos mientras que Gabriel Elorriaga asegura que estos casos se dan más en el PSOE. Estadísticamente se comprueba que cuando se destapa el caso, el PSOE opta más por la expulsión y el PP por el mantenimiento de los acusados en sus cargos. Pero el invierno es largo y la actuación de los fiscales y la brigada de delitos urbanísticos de la Guardia Civil recién creada modificará la situación. Un histórico del PP gallego comenta en privado que él no ve repitiendo a algunos ediles en mayo porque « Núñez Feijoo aprovechará las circunstancias para renovar las listas, especialmente en aquellos casos que están en boca de todos.» Entretanto, en Cataluña crece la incertidumbre sobre quien gobernará. Montilla no despega, aunque acorte distancias: Mas va delante pero no se destaca demasiado; Carod puede retroceder pero sin hundirse; Saura subiría pero sin tirar cohetes y Piqué aguanta con dignidad. Así las cosas, a saber quien manda. Ya se dice en Cataluña que el único que ganará es Zapatero , gobierne Montilla o gobierne Mas. Pero eso es discutible porque si Mas gobierna con apoyo popular deberá corresponderle el favor en Madrid y, si es prisionero de Esquerra Republicana -otra combinación posible-, surgirá un foco de desestabilización. Y después de Cataluña, referéndum por el Estatuto andaluz. Ahí sí hay novedades. Javier Arenas , desoyendo al sector más radical del PP nacional, está a punto de alcanzar un acuerdo con los socialistas. «Es que Arenas no puede reeditar el 28 de febrero en el que la UCD se hundió para siempre en el primer estatuto al votar no contra toda Andalucía», sostiene el entorno de Chaves . Queda algún problema, especialmente el de definir a «Andalucía como realidad nacional», lo que parece una barbaridad al propio Alfonso Guerra . Pero Manuel Chaves, lo mantendrá, porque de ello dependen los votos de Izquierda Unida, con el azúcar necesario. Consultado por este periódico, Chaves adelanta la fórmula: «Estamos dispuestos a que diga 'realidad nacional andaluza en el marco de la unidad de España', o incluso de la nación española». En Madrid hay optimismo y hasta buen humor como el que exhibe en el Congreso Antonio Romero , diputado malagueño de IU, que saluda así a este periodista: «Aquí estamos, rompiendo España. Ya que no han podido los catalanes ahora nos toca intentarlo a nosotros».