Tres decenios después de la tragedia del aeropuerto de Tenerife, donde murieron 583 personas, la causa exacta del choque entre dos «jumbos» sigue sin aclararse del todo
25 mar 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Domingo, 27 de marzo de 1977. Sobre las 13 horas, un artefacto explosivo estalla en la floristería del aeropuerto de Gran Canaria. La bomba, atribuida al hoy extinto Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario, causa varios heridos y diversos daños materiales. El atentado, sin embargo, obliga a cerrar el aeródromo y a desviar a los aviones a la vecina isla de Tenerife. Entre ellos están un Boeing 747 de la línea aérea holandesa KLM y otro de la estadounidense Pan American, que horas después -pasada la alerta- se disponen a despegar. La intensa niebla dificulta la visibilidad en el pequeño y congestionado aeropuerto de Los Rodeos (hoy Tenerife Norte). El avión de KLM reposta 55.000 litros de combustible y se dirige al final de la pista principal. Mientras, el aparato de Pan Am recibe instrucciones para desplazarse por la pista de despegue y abandonarla por la tercera salida para dejar paso al jumbo holandés. Posiblemente por la neblina, el avión de Pan Am se pasa la tercera salida y continúa hacia la cuarta, lo que comunica a la torre y al piloto de KLM. Éste, sin embargo, parece no haberlo escuchado. Impaciente, informa a la torre de control de que se dispone a despegar. El comandante no puede ver que por la misma pista se acerca el jumbo de Pan Am, y tampoco pueden hacerlo los controladores aéreos en la torre, ya que la niebla se lo impide. En ese instante se produce el segundo error, el fatal: quizá por un malentendido o la mala calidad de sonido en las comunicaciones con la torre, que aún no ha autorizado el despegue, el 747 de KLM acelera. Segundos después de levantar vuelo y a unos 270 kilómetros por hora, colisiona con el aparato estadounidense. Esta es la secuencia de lo grabado en la cabina del avión de Pan Am instantes antes del accidente: Comandante: «Allí está... Mira ése [...] ... ése [...] ¡Se nos viene encima!» 17:06:45,9. Copiloto: «¡Aparta! ¡Aparta! ¡Aparta!» 17:06:48,7. Sonido de la bocina de alerta en despegue. Sonido de motores acercándose. 17:06:50,1. Estruendo causado por el impacto. El golpe arranca el techo de la cabina y la cubierta superior de pasajeros del jumbo estadounidense, y la cola sufre el impacto de los motores del avión holandés. Éste se desploma unos 150 metros después y se desliza por la pista otros 300 metros más, envuelto en llamas.