El líder peneuvista agradeció a Imaz su renuncia a la reelección para contribuir a la unidad del partido
03 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.El nuevo presidente del PNV, Íñigo Urkullu, defendió ayer el derecho de los vascos a decidir su futuro y mantuvo que esta demanda tiene cabida en la Constitución y no pretende dividir, sino sumar a través de un nuevo marco estable de relación con España. En su primer discurso como líder nacionalista, Urkullu mostró su desprecio a ETA, invitó al diálogo a la izquierda aberzale si es capaz de romper con la violencia y rechazó emprender un nuevo proceso de paz si no cuenta con el respaldo y control de los Parlamentos vasco y español.
La asamblea general del PNV reunida en el Palacio Euskalduna de Bilbao eligió por unanimidad a Urkullu como nuevo presidente del partido en sustitución de Josu Jon Imaz. En un acto emotivo, flanqueado por Imaz y por el lendakari Ibarretxe, y ante más de 2.000 personas que abarrotaron el recinto, Urkullu desgranó la hoja de ruta que regirá su mandato de cuatro años.?Tras agradecer la generosidad de su antecesor, que, dijo, renunció a la reelección para contribuir a la unidad del partido, Urkullu mostró su total apoyo a la propuesta de acuerdo con el Estado y consulta a la sociedad formulada por Ibarretxe y que, anunció, el PNV defenderá «sin fisuras».
En un mensaje al «presidente Zapatero», sostuvo que el «derecho a decidir desde un sujeto político vasco reconocido» tiene «cabida e interpretación legal» en la disposición adicional primera de la Constitución. Y añadió, en tono tranquilizador, que «no queremos decidir para dividir, sino para sumar, para intentar traer ilusión a la sociedad» a través de un nuevo marco de relación con España.?Eso sí, avisó que si esta nueva oferta recibe «un nuevo portazo» por parte del Gobierno central, su grupo analizará si su «estrategia de concordia tiene recorrido o no».
Condiciones
El nuevo líder nacionalista no ocultó su decepción por el fracaso del proceso de paz y avanzó que ante un hipotético nuevo intento de negociación, el PNV no acudirá «a ningún diálogo resolutivo que en el futuro ETA y cualquier Gobierno de España puedan entablar que no tenga una habilitación parlamentaria, un control parlamentario y una sanción parlamentaria vasca y española».
Denunció que la paz «sea objeto de cálculo político» y criticó que en anteriores experiencias de diálogo ETA haya mantenido «el dedo en el gatillo, aunque no dispare».
Íñigo Urkullu mostró su «desprecio» a ETA, contra la que demandó «más democracia», pero tendió la mano a la izquierda aberzale, con la que, dijo, «hay todo un mundo a construir conjuntamente» siempre y cuando dé el paso «y se separe del terror».?La Asamblea General del PNV concluyó con Urkullu, Imaz e Ibarretxe fundidos en un abrazo ante los aplausos de la militancia nacionalista.