Los investigadores de la desaparición de la irlandesa de 15 años en Mijas están comprobando los movimientos de varios agresores sexuales británicos
08 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Hoy se cumple una semana de la desaparición en Mijas (Málaga) de Amy Fitzpatrick, una menor irlandesa de 15 años de la que no se tiene noticia desde el día de Año Nuevo. La chica trabajó como canguro durante la Nochevieja y habló con su madre a las 22 horas del 1 de enero. Fue vista por última vez cuando salió de la casa en la que trabajó para volver a su domicilio, situado a unos 1,5 kilómetros. Los investigadores llevan seis días peinando ese trayecto con la ayuda de perros y helicópteros, pero no hay rastro alguno.
Esa localidad malagueña vuelve a estar en el punto de mira de las crónicas de sucesos tras el trágico episodio del crimen de Rocío Wanninkhof, asesinada por el británico Tony King en octubre de 1999 cuando tenía 19 años. Nadie quiere pensar en un final así, pero cada día que pasa sin tener noticias de Amy hace temer lo peor.
Según la Asociación Independiente de la Guardia Civil (Asigc), en la investigación no se descarta ningún tipo de hipótesis. De hecho, se están comprobando los movimientos de varios agresores sexuales de nacionalidad británica que residen de forma permanente o eventual en la provincia de Málaga. El colectivo asegura que Málaga suele ser la provincia de España más frecuentada por este tipo de delincuentes, según datos facilitados por la Interpol.
Paralelamente a la investigación policial, es fundamental recabar los datos que aporten las personas que vieron a Amy por última vez. Ashley Rubio, amiga de la adolescente irlandesa desaparecida, no cree que pensara marcharse de su casa porque no llevaba dinero ni teléfono móvil, ni le había comentado nada en este sentido.
«Le ha pasado algo malo»
En declaraciones a Efe Televisión, Rubio explicó que Amy se marchó sobre las 22 horas de la vivienda, situada en la urbanización Calypso, donde ambas habían cuidado de su hermano pequeño. «Yo creo que le ha pasado algo malo», señaló, al tiempo que comentó que Amy le dijo que en varias ocasiones alguien la había invitado a subirse a un coche mientras cruzaba un camino que va hasta su domicilio, ubicado en la urbanización Riviera del Sol,
El camino que supuestamente tomó Amy para dirigirse a su casa es un atajo a través de la vegetación donde hay una zona en construcción que carece de iluminación. La joven desaparecida lo escogía porque «es más rápido», según su amiga.
La madre de Ashley, Deborah Rose, corroboró esta versión y explicó que el 1 de enero por la mañana su hija y Amy estuvieron en Fuengirola porque creían que habían empezado las rebajas, después volvieron a casa para almorzar.
Por la tarde fueron a la zona del zoco de Calahonda y regresaron sobre las 21.45 horas. Amy Fitzpatrick recogió sus objetos y cuando se marchó poco después, llevaba puesto un pantalón y botas de su amiga, y portaba una bolsa de color rojo, indicó Rose. A través de un desesperado manifiesto, su madre pidió el pasado sábado a Amy que vuelva a casa en el caso de que haya decidido marcharse voluntariamente.
Mientras tanto, la Guardia Civil continúa la investigación para averiguar el paradero de la menor e indaga la información aportada en las últimas llamadas recibidas que proceden «desde puntos muy dispares».