De la Vega explicará en el Congreso el conflicto con la cúpula eclesiástica

ESPAÑA

María Teresa Fernández de la Vega acudirá mañana al Congreso para informar de la situación de las relaciones del Estado con la Iglesia tras las duras críticas de la jerarquía católica al Gobierno. La vicepresidenta solicitó acudir a la Cámara, por lo que la comparecencia, que habían pedido IU-ICV y el PNV, ni siquiera se votó en la Diputación Permanente, donde sí se asistió a un durísimo intercambio de acusaciones entre el PSOE y el PP.

La popular María Salom responsabilizó al Ejecutivo de «enfrentar, crispar y dividir a los españoles» y calificó de totalitaria su reacción, que consideró «un insulto a los dos millones de españoles» que, según ella, asistieron a la manifestación en defensa de la familia cristiana. La diputada concluyó que al Gobierno «le sobran los católicos», porque ha optado «por el radicalismo», y coincidió con los obispos en que la democracia se ha «resentido» con la legislación de Zapatero, que pretende «imponer el laicismo». Argumentó que su grupo no respalda la comparecencia de De la Vega para evitar que «el Parlamento se convierta en escenario de insultos contra la familia».

El socialista José Andrés Torres Mora replicó en el mismo tono desabrido y lamentó que el PP pertenezca a «una triste estirpe de la derecha española que, en los momentos decisivos, cuando ha tenido que elegir entre salvar su alma y su patria, ha preferido salvar su alma y condenar la patria de las libertades». «Al igual que las leyes de nuestro Estado no impiden a los que creen ganarse el cielo, tampoco obligan a los que no creen a vivir en un infierno en sus vidas», aseguró.

Gaspar Llamazares (IU) exigió al Gobierno que dé una respuesta a la «sonada clerical» y dijo que el embajador ante la Santa Sede, Francisco Vázquez, al que calificó con ironía como «nuncio de España» y «embajador doble», debe ser llamado a consultas ante la intromisión de los obispos. Francisco Rodríguez, del BNG, acusó a la jerarquía eclesiástica de embarcarse en una «cruzada» preelectoral. El portavoz de ERC, Joan Tardá, pidió al Ejecutivo más firmeza con la cúpula episcopal, que tachó de ultramontana. Más moderados estuvieron Josu Erkoreka (PNV) y Jordi Jané (CiU), que abogaron por el diálogo.

Varios dirigentes socialistas arremetieron ayer contra la jerarquía de la Iglesia. Felipe González dijo: «Estamos hartos de que nos salven» los obispos. José Blanco se preguntó si el Papa «entiende por familia tradicional que la mujer se quede en casa y con la pata quebrada». José Bono reclamó a los obispos que, en lugar de conducir a la gente «a la calle, la lleve a las iglesias y a los seminarios, que están vacíos».