Los forenses habían logrado identificar hasta anoche a 107 de los 154 pasajeros que murieron en el accidente del avión JK5022 de Spanair. De esta forma, solo quedan en el anonimato 49 cuerpos sin vida, aunque desde el Ministerio del Interior se insiste en que se tratará de poner nombre y apellidos a todos los fallecidos.
Los expertos del Instituto Nacional de Toxicología, y de los laboratorios de la policía y la Guardia Civil identificaron ayer una docena de cadáveres más mediante las pruebas de ADN.
La lentitud en la identificación ha obligado a aplazar el funeral por las víctimas que se iba a celebrar en la catedral de la Almudena el próximo lunes. El acto será el 11 de septiembre.
Mejoran los heridos
La evolución de los heridos es dispar. Continúan ingresadas en distintos hospitales de Madrid 16 personas: dos están muy graves, dos más siguen graves, tres permanecen estables dentro de la gravedad y nueve mejoran.
Gregoria Mendiola Rodríguez ha experimentado una ligera mejoría neurológica. La mujer, colombiana y de 41 años, está en el Hospital Ramón y Cajal con pronóstico muy grave debido a un traumatismo craneoencefálico severo. Está sedada y entubada. Gregoria perdió a su esposo en el accidente y es la madre de Alfredo Acosta, de 8 años, que permanece en la uci del Hospital Niño Jesús con una fractura abierta de pierna, de la que ha sido intervenido.
Pedro Hernán Gómez también continúa muy grave. Tiene 57 años y es natural de Segovia, aunque reside en Canarias. Se encuentra ingresado en la uci del Ramón y Cajal, sedado y con ventilación mecánica. El lunes fue intervenido por el servicio de traumatología y cirugía maxilofacial, que ya lo había llevado a quirófano el sábado, debido a las múltiples fracturas que presenta en miembros y cara. Sufrió un síndrome febril que mantiene a los médicos en alerta.
La única sobreviviente de la tripulación, Antonia María Jiménez, de 27 años, está consciente, pero con pronóstico grave. La joven permanece en el Hospital La Princesa y evoluciona favorablemente. Kim Yvonne Tate Pérez, de 30 años, presenta neumotórax izquierdo y politraumatismo, además de un cuadro febril.