La jornada de ayer fue muy larga para Carlos Dívar, el nuevo presidente del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, que, además de participar junto al Rey desde las cinco de la tarde en el acto de apertura del año judicial, por la mañana fue el protagonista del pleno conjunto del Supremo y del Consejo General del Poder Judicial en el que tomo posesión oficial de su cargo, que terminó con una comentada anécdota.
Hasta que Dívar ocupó su sitial, el presidente en funciones del Supremo era Ramón Trillo, por tratarse del magistrado más antiguo del alto tribunal. Una vez que este último cedió su sitio al nuevo máximo responsable del Poder Judicial, este se limitó a señalar que «el acto ha concluido». Entonces se inició una salva de aplausos de casi un minuto.
Dívar, sorprendido por la efusión, le preguntó a Trillo: «¿Es que me aplauden a mí?», sin percatarse de que el micrófono seguía encendido. Y este, ignorante también de esta circunstancia, le contesto: «Ni se han sentado, ni se han sentado, siguen en pie... ¡Bueno, ya eres el jefe, coño! Ahora, a currar».