La dirección del partido solo dará credibilidad a las acusaciones si proceden de un juez distinto a Garzón
05 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La defensa sin fisuras que Mariano Rajoy presta a su tesorero, Luis Bárcenas, llegará hasta el Tribunal Supremo. La dirección popular está tan convencida de la inocencia del que fue su gerente durante casi dos decenios que no se plantea provocar su dimisión, como piden las bases. Fuentes del equipo del presidente del PP explican que solo tomarán una medida disciplinaria de carácter interno cuando se pronuncie sobre su culpabilidad un tribunal «distinto a Garzón». El cierre de filas de la cúpula con los aforados nacionales -Bárcenas y el eurodiputado Gerardo Galeote- tiene su origen en la convicción de que Baltasar Garzón emprendió una cacería contra el partido sin importarle las pruebas inculpatorias, y tomó al tesorero como rehén. Incluso hay quien asegura que la policía que investigó la trama Gürtel lo hizo espoleada por esta supuesta obsesión del juez de la Audiencia Nacional. «Todo lo que se ha hecho es una barbaridad desde el punto de vista judicial», asegura un miembro de la dirección que ha repasado con su jefe de filas las actuaciones contra el entramado de Francisco Correa. La preocupación es una constante en la séptima planta de la sede del PP, donde están instalados el presidente y la secretaria general del partido, pero Rajoy ha dejado claro en todas las reuniones de estrategia, en las que Federico Trillo marca las pautas jurídicas, que el objetivo es contraatacar a la «ofensiva anti-PP» que atribuye a Garzón. Situación muy cambiante El punto débil de esa estrategia es que «la situación evoluciona mucho en cuestión de horas», como reconoce uno de los asesores del presidente, que no excluye que las cosas cambien y sea necesario adoptar otra actitud en función de los acontecimientos que, en todo caso, tendrán que estar marcados por una nueva autoridad judicial. Todas las fuentes populares consultadas creen que la causa acabará en el Tribunal Supremo por decisión del Tribunal Superior de Justicia de Madrid aunque este trámite, por sí mismo, no implicará respuesta política por parte del PP. Posteriormente, si el alto tribunal asume su competencia en el caso y abre diligencias para investigar a los aforados, con la consiguiente tramitación del suplicatorio, Rajoy estudiará de nuevo la situación. Los contenidos del auto judicial de que se trate y los argumentos de los recursos que presenten los afectados marcarán la pauta de actuación del PP, que no tendrá más remedio que provocar la caída de Bárcenas y Galeote si resultan imputados por el Supremo. Pero, a juzgar por sus recientes declaraciones, el líder del Partido Popular cree que no llegará ese momento, percepción que no es compartida ni siquiera por los miembros de la dirección que lo rodean. Las opiniones son distintas según de quién se trate y el ámbito al que afecte.