Las denuncias de espionaje telefónico que formuló la secretaria general, Dolores de Cospedal, no cuentan con la simpatía de toda la dirección. Algunos dirigentes consideran sus palabras un error porque desvían la atención de la acusación más amplia de acoso gubernamental. Pero todos los miembros de la cúpula se han juramentado para respaldarla sin fisuras porque consideran que estas denuncias solo suponen una parte del supuesto complot que quieren airear.
«Independientemente de que hayan sido poco afortunadas esas declaraciones, tenemos la firme convicción de que escuchan nuestras conversaciones», afirmó un miembro de la dirección.
Otros dirigentes que consideran un error la ofensiva del espionaje exculpan a la secretaria general. Estas fuentes aseguran que De Cospedal se dejó llevar por las protestas y presiones del portavoz de Justicia, Federico Trillo, y el presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, dolido por la publicación de alguna de sus conversaciones del sumario del caso Gürtel. «Es un patinazo de Cospedal, a la que enredó Trillo y a quien todo el mundo salió a respaldar», alegan. Tanto Rajoy como De Cospedal han pedido una investigación del Gobierno para saber quién está detrás de las escuchas, pero tampoco aportan datos para que se puedan comprobar los pinchazos.