Los alcaldes de 73 de los 111 municipios que gobierna el PP en la Comunidad de Madrid próximos a la presidenta firmaron ayer un manifiesto, promovido por el titular de Alcalá de Henares y presidente de la Federación Madrileña de Municipios, Bartolomé González, para apoyarla y pedir «medidas disciplinarias» contra Cobo. Ante el nuevo terremoto que sacude al PP, Génova optó por tratar de rebajar la tensión. La secretaria general, María Dolores de Cospedal, aseguró que la dirección nacional necesita «sus tiempos», porque la decisión que debe adoptar con respecto a Cobo «no es cuestión de horas». Por su parte, la portavoz en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, desvió las preguntas de los periodistas y se limitó a solicitar a los miembros del partido que trabajen por un proyecto común, aunque evitó respaldar públicamente a Aguirre. Otros dirigentes salieron a la palestra. Antonio Basagoiti señaló que lo que hay detrás de la lucha por la presidencia de Caja Madrid es «una guerra de poder que pasa hasta en las mejores familias», y pidió que se acabe porque los ciudadanos van a terminar «hartos» del PP. «Nuestro papel debe ser otro que el de pelearnos», dijo, y reclamó apoyo a Rajoy. La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, fue la única dirigente regional que salió claramente en defensa de Aguirre y desautorizó las declaraciones de Cobo.