Rajoy fuerza a Bárcenas a dejar el PP, pero este se aferra a su cargo de senador

ESPAÑA

El diputado Jesús Merino, que está imputado por el Tribunal Supremo, también pide la baja temporal

09 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Luis Bárcenas solo ha podido resistir 48 horas. A pesar de que la consigna del PP era decir que no había nada nuevo en el grueso del sumario que se conoció el martes, Mariano Rajoy tuvo que forzarlo a marcharse del partido tras las numerosas pruebas que lo implican en la trama Gürtel. Siguiendo la misma estrategia que utilizó con Jaume Matas, optó por no expulsarlo y esperó a que el hombre que mejor conoce las finanzas del PP diera el paso tras someterlo a presión. El resultado fue que presentó su renuncia definitiva como tesorero, cargo que había dejado provisionalmente tras ser imputado, y anunció su baja temporal como militante del partido en el que ha estado 27 años. No obstante, continúa como senador, lo que le permite retener su condición de aforado y ser investigado por el Tribunal Supremo. Rajoy tomó la iniciativa ante el clamor, no solo externo sino también de dentro del PP, que le exigía que actuara. Citó a Bárcenas el miércoles por la tarde en la sede nacional de Génova y le pidió que se replanteara su situación ante el daño que estaba causando al partido. Contrariado, Bárcenas pidió tiempo para reflexionar. Tras recibir varias llamadas de dirigentes del Partido Popular, entre ellas la que resultó decisiva de su amigo Javier Arenas, para convencerlo de que hiciera caso a Rajoy, terminó aceptando, pero pidió que el PP reconociera su trabajo. Fruto del trato fueron los dos comunicados pactados por ambas partes, en los que Bárcenas anuncia su renuncia y la dirección nacional elogia su trabajo. El diputado Jesús Merino, también imputado por el Tribunal Supremo en el caso Gürtel, siguió sus pasos poco después y pidió su baja temporal, aunque sin renunciar a su escaño en el Congreso. El líder popular, que había mantenido un absoluto mutismo durante los dos últimos días, lo rompió ayer para agradecer a Bárcenas su dimisión y anunciar que su sustituto será José Manuel Romay Beccaría. Pero evitó responder si el PP le seguirá pagando el abogado y balbuceó cuando se le preguntó por su fututo parlamentario. «Va a continuar en el Grupo Popular, supongo, claro. No lo sé. La verdad es que lo tendrá que decidir el Grupo Popular en el Senado», señaló. Destacó que la renuncia tiene lugar después de que haya quedado «acreditado, aunque a algunos no les guste, que no existe ninguna trama de financiación ilegal dentro del PP». Y reiteró la tesis que ha defendido desde el principio, que «solo hay personas que se han aprovechado de militantes del PP para incumplir de manera manifiesta la ley». Además, Rajoy sacó pecho y resaltó que todos los imputados «se han dado de baja en el partido y han abandonado sus cargos». Señaló que la marcha de Bárcenas demuestra que «el nivel de exigencia del PP es muy elevado» y emplazó al PSOE a hacer lo mismo.