Coalición no, pero algo se mueve

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

La política española está cambiando en los últimos meses, aunque se echa en falta ?la presencia pública de líderes que ayuden a fijar el camino para superar la crisis

27 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La sugerencia de Javier Arenas sobre un hipotético gobierno de coalición ha sido rechazada por todos pero ha merecido alguna reflexión. «Con Zapatero ni pensarlo», ha dicho Rajoy. «Prescindir de Zapatero es una broma», responde Fernández de la Vega. «Es la propuesta de un charlatán de feria», estima Gaspar Zarrías, socialista en descenso. «Es necesario pactar porque nadie asume en exclusiva el coste político de las reformas estructurales que necesitamos», declara el presidente navarro, Miguel Sanz. Está claro. De gobierno de coalición, nada. Sin embargo, algo se mueve en la política española.

Hace solo tres meses nadie hubiera considerado factible que Zapatero se presentara en las Cortes para proponer tijeretazos incluso al sueldo de los funcionarios y pasó. O que el PSOE aprobara una reforma laboral aun a costa de una huelga general. Y lo que está por venir, porque no solo con dos malos tragos se arregla esto. Algo se mueve cuando, por fin, Mariano Rajoy presenta alguna iniciativa ante los empresarios y la sociedad. Cierto que concretó poco, o menos según sus adversarios, pero es interesante su propuesta de una limitación constitucional del déficit público. Algunas autonomías e importantes ayuntamientos, entre ellos el de Madrid, vulnerarían la ley de leyes, en ese caso.

Todo lo citado es poco y con seguridad insuficiente, además de manifiestamente mejorable. Se podrían revisar los recortes del 27 de mayo y deberá perfeccionarse el decreto de reforma laboral en las Cortes, porque elimina la temporalidad y, en consecuencia, puede agravar el desempleo. Pero esta España de apariencia y estilo moderno, y sin embargo tremendamente tradicional en la defensa de privilegios, aunque sean injustos, ha comenzado a cambiar. Deberá hacerlo sin tardanza si quiere salir adelante.

Se necesitan más propuestas económicas concretas del PP, aunque Rajoy deje para Zapatero en su último año y medio de gobierno -que ya firmaría ese tiempo- la comunicación de las noticias difíciles que exigen Europa, el FMI o los mercados. Se precisa más sinceridad de todos, y más valentía. Lo que la ciudadanía ya percibe es que, se comuniquen ahora o después y se apliquen más pronto que tarde, habrá que ir por ese camino, gobierne el PSOE o el PP.

En esa situación cobran relevancia los líderes, y España tiene pocos. Resuenan las palabras de Felipe González en estas fechas cuando advierte que «lo de un empleo garantizado para toda la vida es hasta injusto». O cuando sale en auxilio de Zapatero, más aislado que nunca ante su partido impulsando duras medidas opuestas a sus convicciones. O Antonio Garrigues Walker, que publicó ayer un impresionante artículo en el Abc en el que decía: «Cuando el viento ha dejado de soplar a favor, hemos perdido la calma y el sosiego y nos hemos vuelto mezquinos de mente, sectarios irresponsables, pescadores en río revuelto, descalificadores y catastrofistas y todo para generar un ambiente amargo, irrespirable». Concluye así: «Ya hemos llenado de piedras nuestro propio tejado; no sigamos añadiendo confusión a lo confuso, ni dificultad a lo difícil». Y en su última línea revela: «Este artículo lo publiqué literalmente el 5 de octubre de 1992». Impresionante y a la vez clarificador.

El artículo nos informa de que esta situación ya se vivió -y se superó, por cierto- y ratifica que en época tan huérfana en liderazgos, mejor que tomen la palabra los referentes de la transición y la modernización del país. Sería bueno escuchar a José María Aznar sobre estos asuntos, ya que solo se prodiga para descalificar a Zapatero o para cuestionar a Rajoy

Y se echa en falta a Jordi Pujol, últimamente concentrado en reflexiones exclusivamente catalanas. Sus correligionarios Duran i Lleida y Artur Mas están empezando a ocupar una centralidad política que el empresariado y una parte significativa de la opinión pública española celebran. El 27 de mayo, en las Cortes, ante el inesperado voto negativo del PP, los nacionalistas catalanes salvaron una situación que estremecía a Europa porque hacía peligrar incluso el euro. Apunten esa fecha. La verán aflorar en la campaña electoral.