Indignación de los barones del PSOE

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente MADRID/LA VOZ.

ESPAÑA

El comentario de Zapatero que reabre el debate de su sucesión colma la paciencia de los líderes regionales, que temen una catástrofe electoral por los recortes del Gobierno

26 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La última ocurrencia de José Luis Rodríguez Zapatero al asegurar que ya ha tomado una decisión sobre si se presentará o no en el 2012, que solo conocen su mujer y un dirigente del PSOE, ha colmado la paciencia de los barones. El presidente no solo ha hecho caso omiso a sus demandas para que despejara cuanto antes la incógnita, sino que ha reavivado el debate sucesorio sin necesidad y en un momento económico muy delicado. Para más escarnio, cuando él mismo había hecho llamamientos reiterados a no tocar el asunto, ya que solo serviría para debilitar al Gobierno y al partido.

Con las elecciones autonómicas y municipales a la vuelta de la esquina (mayo del 2011), los líderes regionales, sobre todo los que tienen mando en plaza o aspiraciones fundadas o no a tenerlo, temen pagar los platos rotos de los recortes del Gobierno. Su preocupación, por no decir pánico a que se los lleve por delante, los llevó a exigir la convocatoria del Consejo Territorial, una reunión celebrada hace más de un mes en la que Zapatero trató de aplacar sus nervios prometiéndoles la puesta en marcha de una denominada «nueva agenda social», de la que nada más se ha sabido desde entonces. O mejor dicho, lo que ha seguido son decisiones como la supresión de los 426 euros a los parados que acaban sus subsidios, una medida antisocial se mire por donde se mire.

Desmarcarse de Zapatero

Diluido como un azucarillo el efecto Rubalcaba, con la rebaja de las pensiones sobre la mesa, cuatro millones y medio de parados, unos mercados amenazantes y otra posible huelga general en perspectiva, el juego de adivinanzas de Zapatero ha caído muy mal en las baronías. Desmarcarse de Zapatero, al que los barones ven como un lastre, se ha convertido en un activo de cara al 2011. Por ello, tratan de distanciarse de sus medidas más duras. Incluso Patxi López, que ha criticado que la única salida sea reducir el Estado de bienestar y bajar las pensiones para contentar a los mercados.

En este contexto, el ministro Ramón Jáuregui ha tenido que intervenir para advertir de que la táctica electoral de desmarcarse del Gobierno es una equivocación porque todos forman parte del «mismo equipo» y navegan «en la misma dirección». El problema es que, como dijo Barreda, el destino parece ser la «catástrofe» electoral, como dicen las encuestas.