El fiscal Javier Zaragoza considera que la banda se está reservando el derecho a continuar con la lucha armada
11 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.La llegada de un comunicado con el anuncio de una tregua permanente y verificable de la banda terrorista ETA ha sido acogido con prudencia y escepticismo en la Audiencia Nacional. Para el fiscal jefe de este órgano judicial que a diario juzga a terroristas vascos, no cambia nada.
-¿Qué lectura hace la Fiscalía de este comunicado de ETA?
-Es un comunicado más que añade muy poquito a los anteriores. En resumen, nada nuevo, salvo algunos matices en relación con el anterior, que no alteran para nada el resultado final del producto.
-¿Qué pretenden?
-Quieren una negociación que pasa por los presupuestos de la amnistía o la excarcelación de todos los presos. Siguen defendiendo los postulados políticos de territorialidad, autodeterminación, decisión vasca. Reclaman una negociación de ETA sin desarmarse y pretenden tutelarla. Estamos en la doctrina Argala de 1978.
-¿Qué hay que entender por eso de tregua permanente?
-Lo de permanente es un término ambiguo. No renuncian definitivamente a la violencia ni desaparecen como organización terrorista ni entregan las armas, con la cual siguen teniendo potencial criminal para cometer atentados y se reservan el derecho a seguir con la lucha. Se ponen por encima del Gobierno y de la izquierda aberzale, como garantes de que ese proceso de negociación metido con calzador que llegue al puerto que ellos pretenden.
-¿Y lo de verificable?
-Lo de verificable internacionalmente es una payasada. Ya venimos verificando desde hace tiempo que no están cometiendo acciones armadas, al menos con resultados mortales, pero también constatamos que siguen con labores de aprovisionamiento y logística, abasteciéndose de documentos falsos, armas, vehículos, etcétera.
-El hecho de que ETA llegue a esta tregua más diezmada que nunca, ¿puede contribuir a una solución definitiva?
-Si están más tocados que nunca, con menos razón tiene que negociar el Estado de derecho. Ellos siguen teniendo la oportunidad de disolverse y entregar las armas. Luego ya se verá en qué medida el Estado y la sociedad puede ser generosa con ellos.
-¿Existe riesgo de rentabilización político-electoral de la tregua?
-La negociación ya no es posible. Todos los Gobiernos tienen la tentación de acabar con este problema con un proceso negociador, pero se ha visto que es imposible. No se puede situar a una organización terrorista en una posición de parte al mismo nivel que el Estado.
-¿Afectará en algo la tregua a los procesos judiciales abiertos?
-Todo seguirá en su curso normal. Para empezar, el juicio del caso Bateragune -el enésimo intento de reconstrucción de la dirección política del entorno de ETA- contra Usabiaga y Otegi se celebrará el próximo mes. Todo va a seguir absolutamente igual. Nosotros no podemos ni acelerar ni ralentizar. Seguiremos a nuestra marcha.