Considera que el apartamiento de la coalición del 22-M causaría un daño irreparable a los derechos a la participación de candidatos y electores
06 may 2011 . Actualizado a las 11:14 h.Las papeletas de Bildu estarán en las urnas de los colegios electorales vascos y navarros el 22 de mayo. Un Tribunal Constitucional (TC) dividido casi en dos mitades revocó -por 6 a 5, gracias al voto mayoritario de los magistrados progresistas- la decisión del Supremo de prohibir que las 254 listas de la coalición aberzale participaran en los comicios. Entiende que no hay pruebas suficientes de que la alianza de Eusko Alkartasuna, Alternatiba e independientes sea una marca amparada por ETA y que su apartamiento de las elecciones sería un daño irreparable a los derechos a la participación política de candidatos y electores. El Constitucional notificó anoche el fallo a las partes personadas en el recurso, pero el contenido de la sentencia -que contará con cinco votos particulares, los de quienes pretendían vetar a Bildu- no se dará a conocer hasta pasados unos días.
Como ocurrió el pasado domingo en el alto tribunal, el fallo estuvo muy lejos de ser unánime. De nuevo, como en el Supremo, la ideología de los magistrados marcó la frontera. Los seis del llamado sector progresista hicieron valer su fuerza y votaron a favor de dar luz verde a Bildu. Frente a ellos estuvieron hasta el final los minoritarios, cuatro conservadores que insistieron, de acuerdo con las tesis de la Fiscalía y el Gobierno, que la coalición no es más que un nuevo intento fraudulento de la ilegalizada Batasuna y de ETA por estar en las elecciones. A ellos se unió Manuel Aragón, de tendencia progresista pero siempre muy radical en todo lo referido a los nacionalismos y la unidad de España, como ya demostró con su bloqueo de la sentencia más permisiva con el Estatuto de Cataluña.
La suerte de Bildu quedó prácticamente decidida a las ocho y media de la tarde, tres horas y media antes de que expirara el plazo para resolver el recurso de amparo. Fue entonces cuando Eugeni Gay, presidente de la Sala Segunda, la que en principio tenía que decidir sobre el futuro de la coalición, dejó en manos del pleno, de clara mayoría de magistrados elegidos a propuesta del PSOE, el fallo. Fue una decisión sin precedentes. Hasta entonces había sido siempre una sala, y no el pleno, la instancia que había decidido sobre la suerte de las formaciones sospechas de vulnerar la ley de partidos. Gay tiró la toalla tras una primera reunión de una hora y media durante la mañana y otro encuentro similar por la tarde.
Llamó a las puertas del pleno tras constatar que era imposible que ninguno de los magistrados cambiara de opinión. Los tres propuestos por el PSOE (Gay, Elisa Pérez Vera y Luis Ortega) insistieron en revocar la ilegalización de Bildu acordada en el Supremo, mientras los tres propuestos por los populares (Ramón Rodríguez Arribas, Francisco Hernando y Francisco Pérez de los Cobos) abogaron por ratificar la ilegalización, como proponía el ponente Hernando.
División irreconciliable
La división, según fuentes del tribunal, fue irreconciliable y en ningún momento se vislumbró siquiera la posibilidad de pactar sobre el texto del ponente. Ante esta situación de bloqueo y habida cuenta de lo importante de la decisión, Gay rechazó hacer uso de su voto de calidad para desempatar y avisó al presidente del TC, Pascual Sala, para que convocara el pleno.
De inmediato se unieron al cónclave cuatro magistrados progresistas, el propio Sala, Manuel Aragón, Pablo Pérez Tremps y Adela Asúa. El refuerzo para la parte conservadora solo vino por Javier Delgado, ex presidente del Supremo.
Así, el resultado estaba ya cantado horas antes. Máxime después de conocer la bronca de la Sala Segunda -ni siquiera del pleno- al Supremo por haber anulado sin pruebas suficientes once de las 21 agrupaciones impugnadas junto a las candidaturas de Bildu bajo la justificación de que algunos de sus miembros habían sido parte de listas ya ilegalizadas. Solo una de estas plataformas, la Candidatura Electoral Independiente de Zalduondo, recurrió y consiguió el amparo, sin tener que llegar siquiera al pleno.