El punto álgido de la campaña

Enrique Clemente Navarro
enrique clemente MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Rubalcaba se la juega en el único cara a cara, que llega devaluado por la gran ventaja de Rajoy

07 nov 2011 . Actualizado a las 15:40 h.

El debate televisivo de hoy es el punto álgido de la campaña, lo único que puede cambiar algo el panorama del 20-N, aunque llegue devaluado por la aplastante ventaja que dan todas las encuestas a Mariano Rajoy. Los dos aspirantes a la Moncloa se presentan en condiciones muy desiguales y con objetivos diferentes.

Será decisivo para saber si Alfredo Pérez Rubalcaba logra atraer a muchos potenciales votantes que aún están indecisos para evitar así el desastre de proporciones históricas que le vaticinan las encuestas. Pero los expertos aseguran que a lo sumo un cara a cara mueve un 5 % de los votos y, además, su efecto puede ser limitado y diluirse, ya que quedarán aún 13 días para las elecciones. Por contra, el que gane podría marcar la agenda de la campaña en las dos semanas finales.

Rajoy quiere que las cosas se queden como están, que el trasiego de votos que provoque sea mínimo. Le basta con descargar el arsenal de argumentos de peso que tiene contra la gestión del Gobierno y hacer al que fuera vicepresidente de Zapatero corresponsable de los casi cinco millones de parados y de la gravísima situación económica. Ante la batería de datos muy negativos que desgranará, el candidato socialista incidirá en que su rival tiene una agenda oculta de recortes del Estado de bienestar.

Polémica

Al final, solo habrá un debate y no dos como en 1993 y el 2008. Esteban González Pons y Óscar López polemizaron ayer a través de Twitter sobre quién tuvo la culpa. El popular llamó mentiroso a Manuel Chaves por acusar al PP de no haber permitido que hubiera dos cara a cara. El socialista le respondió que los populares querían solo uno y que vetaron a la televisión pública. Pero el caso es que ambos candidatos van a tener la oportunidad de confrontar sus ideas sobre economía y empleo, políticas sociales, y seguridad y política exterior ante una audiencia millonaria en el quinto debate de la democracia. Rajoy y Rubalcaba podrán manejar el tiempo de sus intervenciones, lo que facilitará las réplicas y contrarréplicas y hará más ágil y dinámico el debate.