Rajoy compara sus reformas con las que impulsaron La Pepa

antonio montilla CÁDIZ / COLPISA

ESPAÑA

Román Ríos

Asegura en Cádiz que lo peor que le puede pasar a España es no hacer nada

19 mar 2012 . Actualizado a las 11:21 h.

Mariano Rajoy y su Gobierno llevan semanas intentando explicar y defender las reformas estructurales que han puesto en práctica en sus primeros 90 días de mandato, alguna de ellas tan controvertidas como la laboral. El presidente dio ayer en Cádiz, en un mitin ante unas 5.000 personas, un giro a su argumentario y comparo su ímpetu reformista con el que quisieron impulsar los padres de la constitución de 1812. Rajoy, tal vez imbuido por el espíritu festivo de una ciudad que hoy conmemora el bicentenario de La Pepa, estableció este paralelismo histórico entre sus modificaciones legislativas y las que intentaron hacer los miembros de la Las Cortes de Cádiz.

Explicó que ahora, al igual que ocurrió hace hace 200 años, «lo peor» que le puede pasar a España es «no hacer nada y quedarnos como estamos». Por ello refrendó que seguirá haciendo reformas, aunque sin detallar en qué van a consistir, para fomentar el mismo espíritu que buscaron los constituyentes de Cádiz: «La Pepa fue entonces el cambio que necesitaba España y la apuesta de una gente valiente por el cambio político y por las reformas». Existía cierto debate sobre si las decisiones de Rajoy podrían restar o no apoyos a Javier Arenas y Mercedes Fernández, candidatos a la presidencias de Andalucía y Asturias, respectivamente.

El líder del PP sacó pecho por los decretos aprobados desde que llegó a la Moncloa. «Llevamos 90 días de reformas, pero reformas de verdad que estaban pendientes desde hace muchos años en nuestro país», acotó.

A once días de la huelga general, el presidente no dudó en alabar la reforma laboral que, a su juicio, sientan las bases de futuro para propiciar el crecimiento económico y la creación de empleo: «No nos vamos a resignar a que haya más de cinco millones sin empleo».

Brotes verdes

El jefe del Ejecutivo fue a más y aseveró que cada paso que da su Gobierno «es un avance para nuestro país». Rajoy defiende la necesidad de decir la verdad a los españoles, por cruda que ésta sea, pero quiere abrir rendijas a la esperanza. La fórmula que utilizó en Cádiz recordó a los «brotes verdes» que vendió con poco éxito la ex vicepresidenta económica, la socialista Elena Salgado. «Nos queda un camino largo, pero estamos ya quemando etapas», sentenció.