Santos abre las puertas a la inversión española tras la crisis argentina
22 abr 2012 . Actualizado a las 07:08 h.El presidente Santos lo dijo claro ante Rajoy el jueves en Bogotá: Colombia echará una mano a la España que sufre la crisis. «Si España se deja», murmuró un empresario muy representativo que conoce bien América. En un país que tiene dinero para pagar las infraestructuras que le faltan y donde la ingeniería y la empresa española es bien recibida, es frecuente que las desavenencias trunquen operaciones de éxito. Acaba de pasar con la instalación de la TDT. España fue por delante y apagó con éxito la televisión analógica dos años antes de lo exigido por Europa. Gracias a eso podría exportar más. También convenció a Colombia de que el sistema europeo es mejor que el que adoptarán el resto de países del Pacífico. Pero las tres empresas nuestras se descalificaron sin tregua consiguiendo que esa gran operación la hagan los alemanes.
«Es admirable ver como las empresas francesas o americanas vienen de la mano y casi dirigidas por sus embajadores, para ganar y después compartir, mientras que nosotros llegamos a la greña, perdiendo oportunidades», lamentan en la Cámara Hispano-Colombiana de Bogotá.
Así que el presidente Santos, que cosechó un cerrado aplauso cuando advirtió que «aquí no expropiamos», en alusión a Argentina, pidió que aparezcan en Colombia «los ingenieros españoles y sus tuneladoras». Una personalidad cercana a la presidencia estima que, de los 56.000 millones de inversión prevista, los colombianos habrían reservado para España unos 20.000. Allí estaban el jueves los máximos presidentes de las empresas que aspiran a llevarse buena parte del pastel. «Impensable, por ahora, que se sienten a planificar una candidatura común, una UTE, y que repartan la oportunidad», sostiene con pesimismo un desengañado capitán de empresa que lleva 17 años en Colombia. «La única solución sería que Rajoy, que es sensato y ha visto lo que hay, los llame a capítulo y les exija colaborar; si no, esto quedará en un bonito titular», añade.
Para titulares tristes, al día siguiente de marcharse Rajoy, fue la venta por Planeta del diario Tiempo, de Bogotá, el de mayor tirada e influencia. Ganaba dinero, no tenía problemas, pero se ha vendido con una plusvalía interesante. «El dueño está en su derecho de hacerlo, pero estratégicamente para los intereses de España en una fase de expansión empresarial a América representaba un gran apoyo», lamenta un diplomático.
Por unas razones y otras, España ha estado en las portadas americanas toda la semana: Cristina Fernández con su expropiación a la brava y el rey con su escapada africana y la escena del perdón han completado el espectáculo. La presidenta argentina tiene tres frentes abiertos: Malvinas, Repsol y restricciones a las importaciones que irritan a uruguayos, paraguayos y otros vecinos. Cristina es de armas tomar, pero Repsol, y otras empresas españolas, ganarían posiciones si actuaran con menos prepotencia. «Repsol aquí actúa con estilo arrogante», sostienen en Quito, donde aún no han surgido problemas. Sería bueno prevenir.
Entretanto, en América, con sigilo, los chinos consolidan posiciones. En alguna prensa se especula con que Argentina pueda guardar la opción china en la manga para hacer frente al pago de la expropiación de Repsol. Podría ser. El capital chino se lleva todas las oportunidades que la torpeza ajena despilfarra. Como la construcción del llamado Canal Seco, un corredor ferroviario en Colombia que dobla al canal de Panamá. Lo tuvieron en su mano los españoles. Lo construyen los chinos, sin problemas de financiación. Es lo que hay.