Mariano Rajoy hizo un llamamiento a la prudencia ante la ofensiva independentista catalana, pero dejó entrever que es un asunto que no le quita el sueño. Ahora, dijo, «lo realmente importante» es que todos «trabajemos juntos» para salir de la crisis y no enredarse en batallas políticas identitarias. Recordó de paso que los catalanes tienen problemas económicos muy serios que no se resuelven con demandas soberanistas. El presidente del Gobierno mostró su «respeto» por las personas que acudieron a la manifestación de Barcelona, sobre la que no quiso hacer ningún comentario en presencia del primer ministro de Finlandia, Jyrky Katainen, con quien compareció en el palacio de la Moncloa. Pero sostuvo de todas maneras que «si en algún momento de la historia reciente de España es fundamental que trabajemos juntos es ahora». «El reto -prosiguió- que hoy tienen Cataluña, el resto de comunidades y España es crecer y crear empleo; ese es el reto más importante». Las demás cuestiones, vino a decir, ahora son superfluas.
La cautela que mostró el presidente del Gobierno tuvo su reverso en las palabras de la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, quien arremetió contra los nacionalistas por «lanzar chantajes y mensajes amenazantes de separatismo».