Sentido y sensibilidad

Tino Novoa EN LA FRONTERA

ESPAÑA

26 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El rey no es un actor protagonista de la política, ya que no ha sido elegido. Pero como árbitro y moderador de las instituciones debe velar porque cumplan su función, es decir que respondan al mandato popular. Este es el sentido de su misión, que debe ejercer con sensibilidad para actuar en cuanto el engranaje constitucional se desajusta y deja a los ciudadanos a la intemperie. Su apelación a la gran política -la única que merece ese nombre- era necesaria y acertada, pero llega con un cierto retraso. En el pecado lleva la penitencia. La de los partidos, hundidos en el descrédito, es volver a ganarse la confianza ciudadana. Pero no parece que aprendan, a juzgar por la cínica reacción de PP y PSOE al aplaudir sin autocrítica alguna un mensaje que reniega de su electoralismo ramplón, su cortoplacismo permanente y su leve compromiso con el interés general. Como el de Artur Mas, que con su displicencia desprecia el mensaje del rey y a miles de catalanes que sí se sienten representados por él monarca. Debe recordar que Cataluña no es solo la Cataluña soberanista y que él es presidente de todos. Pero falta sentido y sensibilidad democrática.