Torres aportó las primeras pruebas documentales contra la infanta

M. S. P. MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Urdangarin recurrió a la influencia de su esposa para lograr el favor de La Caixa

19 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Fiscalía Anticorrupción y acusación popular insistían hasta el domingo, antes de leer las 138 páginas de correos aportadas por Diego Torres, en que las pruebas contra Cristina de Borbón seguían siendo inconsistentes. Alegaban que no se puede citar a la hija del rey en los juzgados solo con el testimonio del exsocio de que la infanta estaba al tanto de todo y que el puesto que ocupaba en el Instituto Nóos llevaba aparejado, según Torres, un nivel de decisión similar al del resto de los directivos.

La Fiscalía aducía, y de manera recurrente, que en el sumario no había indicios documentales que prueben que Cristina de Borbón hacía gestiones en el entramado bajo sospecha. Sin embargo, la última tacada de correos electrónicos incluye dos que apuntarían a que sí intervino en los negocios de su marido. Ambos están datados el 26 de julio del 2007. En esa época, Urdangarin ya había abandonado, al menos sobre el papel, el Instituto Nóos, y estaba en el proceso de poner en marcha, con la colaboración del enviado del rey, José Manuel Romero, conde de Fontao, su sucedáneo: la Fundación Deporte, Cultura e Integración Social (FDCIS).

Urdangarin, a la vista de esos correos, pide ayuda a su mujer para obtener algún favor de La Caixa, donde está empleada la hija menor de los reyes. Esa mañana, Urdangarin, desde su despacho en Telefónica, empresa para la que ya trabajaba, escribe a su hombre de confianza en FDCIS, y su director de comunicación, Mario Sorribas, para mover unas gestiones con la infanta a través de la secretaria del duque, Julita Cuquerella. «Envíale si quieres la nueva carta a Julita para que la reenvíe a mi mujer», dice el exdeportista.

Facilitar el contacto

Esa misma tarde Sorribas, imputado en este proceso y además apoderado de la inmobiliaria Aizoon, propiedad del matrimonio Urdangarin-Borbón, escribe a Cuquerella. «Te envío adjunta a este mensaje una carta que está esperando la infanta. Creo que ahora está planteada de un modo más adecuado y espero que facilite enormemente el contacto con la Fundación La Caixa para una investigación que estamos llevando a cabo», escribe Sorribas. El resultado de esas gestiones de Cristina de Borbón en la empresa en la que todavía trabaja a favor de su marido se desconoce. No obstante, esta es la primera prueba documental de que la infanta no solo no era ajena a los negocios de Urdangarin, sino que pudo intermediar en alguno de ellos.

Hasta ahora, el único documento que hacía mención explícita a las gestiones de Cristina de Borbón se refería a que pudo echar alguna mano a Urdangarin y a Torres en la puesta en marcha del proyecto náutico Ayre, aunque sin más precisiones.