El cerco se estrecha

Tino Novoa EN LA FRONTERA

ESPAÑA

28 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Vamos por la vida dejando un rastro del que no somos conscientes hasta que el pasado se convierte en amenaza. Es lo que le ha ocurrido a Urdangarin, con el agravante de que quien se siente impune no se cuida de guardar sus pasos. Sus andanzas han quedado registradas en un reguero de correos electrónicos en el que no solo han quedado retratadas sus miserias, sino que son una auténtica bomba de relojería que puede estallar en cualquier momento bajo los cimientos de la Zarzuela. En su declaración ante el juez, Urdangarin amagó con impugnar pero no negó la veracidad de los correos. Ahora el instructor ha dado validez a los documentos aportados por Diego Torres y con ello deja en evidencia connivencias peligrosas. La Justicia decidirá si merecen o no reproche penal, pero lo que sí resulta incuestionable es que salpican a la Casa del Rey, por mucho que se empeñe el duque en hacernos creer que los gigantes son molinos. Los correos han derivado ya en la imputación del secretario de las infantas y amenazan al conde de Fontao, asesor externo del rey. La siguiente pieza, en todo lógica, debería ser la infanta Cristina. Porque cuesta entender que no haya sido citada a declarar ni siquiera como testigo. Quizás piense el juez que era el florero que su marido no quería ser.